En el año 1952, el filósofo alemán Martin Heidegger, publicó su interesante trabajo ¿Qué significa pensar? Nosotros tuvimos oportunidad de tener información de esta obra a mediados de los años noventa de la centuria pasada cuando, siendo cursante de Ciencias Políticas en la ULA, en nuestros diálogos con el Maestro José Manuel Briceño Guerrero, éste nos incitaba a su lectura para en verdad encontrarle explicación a los hechos del presente.

Enseñanzas a las que, con regular frecuencia, recurrimos porque están hechas de sabiduría. Y, a nosotros siempre nos ha gustado saber y conocer el ¿por qué? de las cosas. Conocerlas por nosotros mismos. No que nos las digan. Ese ha sido nuestro proceder en la vida, y sobre todo en la política, y de él no nos vamos a separar.

Es por ello que, al acto de pensar le otorgamos un alto valor. Pensar, no es un ejercicio cualquiera, es un acto mayor. Es por ello que, cuando pensamos sobre la realidad que nos toca vivir, cuando pensamos con seriedad los problemas que en ella existen y que nos corresponde vivir, emana de él un conjunto ideas que lo convierten en un pensamiento original.

Originalidad que está allí, en lo ¿qué somos? como pueblo. Que tiene su origen, su raíz, su manera de ser, en lo que es él y no en lo que han hecho de él.

Es por ello que, cuando pensamos sobre la realidad que hoy vivimos los venezolanos, lo hacemos pensando desde Venezuela. Ya que, ese pensar desde, es lo que le concede una explicación ética a lo que somos y queremos ser.

Y es que, Pensar desde Venezuela, requiere de un ejercicio conceptual que supere la herencia que los intelectuales del siglo XX nos legaron, la misma estuvo determinada por un marco ideológico para ese tiempo histórico, pero, para éste tiempo no tiene pertinencia conceptual, lo cual no significa que debamos ignorarla, por el contrario, ella sigue presente, está allí y aquí, de lo que se trata es de entenderla; ya que, “un acontecimiento histórico exige que el científico social renuncie a un único marco y acepte la validez de varios a la vez”, se haga de una visión plural para así poder superarla. En ese sentido, Pensar desde Venezuela, significa entender que nos adentramos a un nuevo tiempo histórico el cual debe ser visto desde (y como) otra historia.

Los pueblos del mundo avanzan en la búsqueda de la edificación de una nueva sociedad, de nuevos paradigmas a partir de los cuales pueda hacerse realidad la superación de los déficits sociales, la ampliación de los límites de la democracia, del equilibrio ecológico y ambiental, de la paz, como principios fundamentales para alcanzar el buen vivir. Por lo que, Pensar desde Venezuela, sólo es posible a partir de una formulación teórica que supere toda simplificación extrema, que no rehúya el debate constructivo sino que lo estimule, por ello decimos que se trata de otra historia, en donde la evaluación del hecho histórico no éste determinado por la llamada objetividad del juicio histórico, sino por el desapasionamiento en la evaluación de los mismos. Por lo que, la reflexión política, como conversación original, inmersa en las complejidades de su mundo, plural y contraria a todo reduccionismo, debe servirnos para Pensar desde Venezuela.

Es por ello que, debemos dejar el miedo a pensar…

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