¿Cómo pensaban financiar una guerra en Venezuela?

El papel de Juan Planchart en la implantación de células terroristas

0

En estos momentos está siendo desmantelada una trama de conspiración relacionada con células terroristas en formación y mercenarios centroamericanos, que serían contratados y entrenados para cometer acciones selectivas (asesinatos, sabotajes, atentados) contra dirigentes y líderes sociales del chavismo, y hasta de la oposición, en un intento por precipitar la opción violenta vía guerra irregular en el marco de la agresión estadounidense contra Venezuela.

El ministro de Comunicación Jorge Rodríguez informó que, entre los implicados de ese plan insurreccional, se encuentra Juan Planchart Márquez, quien sería uno de los canales como informante y facilitador para el robo de activos públicos venezolanos en el exterior. ¿Cómo? Planchart es un abogado con unos 10 años de experiencia en asesoría legal en el campo petrolero y que funge actualmente como gerente del departamento legal de Rosneft, la principal petrolera rusa, lo que supone un cargo privilegiado para canalizar las prerrogativas del equipo de Juan Guaidó.

Las acciones de infiltración por parte de la oposición en Rosneft provienen, básicamente, de una vinculación familiar que tienen Guaidó y Planchart. Según el sitio de periodismo investigativo La Tabla, Planchart es primo de la madre del diputado «interino».

Las conversaciones que reveló el ministro Rodríguez sobre la trama de robo de activos venezolanas para ser depositados en las cuentas de Voluntad Popular y compañía y usarlos en la conspiración, muestran a Guaidó afirmándole a Roberto Marrero, detenido por ser considerado el principal enlace con los mercenarios, que se dispondría de 1 mil millón de dólares y que Planchart estaría «dispuesto a negociar» el fraude (a cambio de comisión), y lo califica de «amigo que está ayudando» en el marco de sus planes.

Así, Planchart habría de ser un operador financiero privilegiado de esta conspiración, neutralizada en tiempo real.

¿En qué consistía el plan Guaidó-Planchart que requería una negociación previa, como lo manifiestan los datos develados por el Estado venezolano?

La Tabla publicó en su sitio web las intenciones de desfalco por parte de Guaidó, «en virtud del reconocimiento que ha recibido por algunos gobiernos tras autoproclamarse como supuesto presidente interino».

Juan Antonio Planchart Márquez le había prometió a su sobrino-segundo un «millardo papaya» con la compra forzosa del 49% de las acciones que posee PDV-Caribe (filial de PDVSA, a través de Petrocaribe) «en la refinería Refidomsa, tal como lo ha planteado abiertamente desde enero el gobierno dominicano».

Precisamente, La Tabla, mediante una investigación documental, descubrió que «Planchart es cuñado del vicepresidente de la Empresa de Generación Eléctrica Haina, operadora del sector energético de República Dominicana, uno de los principales clientes de la refinería en disputa con evidente interés en tener participación en la misma».

Félix Jiménez, el presidente de la refinería, manifestó en enero reciente que el gobierno dominicano estaba negociando la compra de las acciones que posee PDVSA de Refidomsa (49%), y amenazó con que el presidente Danilo Medina recurriría a la vía judicial para declarar la utilidad pública (por parte del Estado de República Dominicana) de la refinería y así proceder con su adquisición forzosa.

A través de Petrocaribe se suministra el crudo que procesa Refidomsa, cuyo otro 51% de las acciones son del país centroamericano.

El bloqueo financiero y las sanciones impuestas contra Venezuela «harían inviable la operación de la refinería, que sería afectada por las medidas adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea», reseña el sitio de periodismo de datos.

Desde que se hiciera aquella declaración en enero han pasado dos meses, agotándose los plazos de las negociaciones en un punto muerto. Por ello, según se desprende de las intenciones del gobierno dominicano, el presidente Medina haría una presunta «compra forzosa», que podría calificarse de confiscación pues, acorde a lo revelado por el ministro de Comunicación venezolano, el pago sería entregado a las cuentas que maneja el equipo de Guaidó y no al Estado constitucional de Venezuela

Por otro lado, otros activos venezolanos para la conspiración mercenaria del antichavismo provendrían de un remanente de deuda petrolera, estimada en 240 millones de dólares para febrero de 2018, que República Dominicana «no pudo» pagar debido al bloqueo financiero estadounidense. «Ese mismo alegato se usaría si PDVSA accediera a la venta de Refidomsa», dice La Tabla.

Así, el presidente de la refinería, luego de aquella presunta adquisición por parte del Estado dominicano, daría participación al «sector privado nacional» en la empresa. Es decir, privatizarían lo que antes era de propiedad pública, en parte venezolana.

Aquí es donde la trama se pone interesante, en favor de los intereses de Planchart y su familia con negocios en República Dominicana. El abogado detenido en Venezuela tiene de cuñado a Luis Sanz, actual vicepresidente de la Empresa Generadora de Electricidad Haina, la principal operadora del sector eléctrico en el país centroamericano.

«Es evidente que Juan Planchart -dice La Tabla- tuvo acceso a información privilegiada a través de su cuñado», «quien a su vez la obtuvo de la estructura de EGE Haina, que sin duda, como importantes consumidor de combustibles para la termogeneración tiene interés en Refidomsa».

De esta manera, y con la captura de Marrero y Planchart, se descubrió una trama internacional que hubiera supuesto una grave falta no sólo al derecho internacional por el involucramiento del Estado dominicano en la conspiración financiera, sino también a la economía y las finanzas venezolanas, que están siendo atacadas y confiscadas por Estados Unidos en favor del golpe de Estado que representa Guaidó y su séquito de tecnócratas.

Este esquema de robo para que la oposición se embolsillara sin mucho esfuerzo dinero público a través de negociaciones fraudulentas apuntaba a oxigenar las células terroristas con mercenarios centroamericanos, en un plan que huele mucho a las maneras de Elliott Abrams. El escándalo que suscitó el caso Irán-Contras así lo comprueba, pues también se valió de negociaciones dolosas para financiar guerras irregulares en Centroamérica y el Caribe.

En este caso, Planchart jugaba un papel clave, jugando detrás de las sombras como un operador financiero que buscaba ganar unos cuantos dólares con unos pocos telefonazos.

Misión Verdad / La Tabla

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here