Antony Blinken, designado por el presidente Joe Biden, como Secretario de Estado, es un diplomático estadounidense que, aunque de bajo perfil, es poseedor de una extensa hoja de servicio como funcionario de las relaciones internacionales de Estados Unidos. 

Tal vez no sea de la misma estirpe de Condoleeza Rice, Hilary Clinton, Rex Tillerson, Mike Pompeo, Roger Noriega, John Negroponte, Otto Reich, John Kerry; pero, tampoco es un samaritano, expresión de las bondades de la Madre Teresa de Calcuta.

Reza el dicho popular: “Dios líbrame de las aguas mansas, que de las bravas me libro yo”.

Al respecto, bien vale la pena recordar que Blinken el 19 de noviembre de 2014, siendo consejero asistente de seguridad nacional del gobierno de Barak Obama, afirmó, ante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que “la Casa Blanca apoya nuevas sanciones contra Venezuela”. «No nos opondríamos a seguir adelante con sanciones adicionales», fue la perla con que concluyó su comparecencia ante la referida comisión parlamentaria.

No olvidemos que Antony Blinken, como nominado a Secretario de Estado por el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, el 19 de enero de 2021, ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, aseguró que  seguirían reconociendo y apoyando “al líder opositor Juan Guaidó como autoridad legítima del país sudamericano”. Dijo, asimismo, estar muy de acuerdo con Marco Rubio en las decisiones adoptadas por el gobierno supremacista de Donald Trump contra el pueblo venezolano. Así, como también, en la necesidad de «aumentar la presión sobre el régimen liderado por un “brutal dictador”, así como de tratar de trabajar con algunos de nuestros aliados y socios. En un gesto de rogativa, le confeso al nefasto senador “gringo” que: «Una de las cosas que realmente agradecería hacer si soy confirmado, es venir y hablar con usted y con otros en este comité, porque necesitamos una política efectiva que pueda restaurar la democracia a Venezuela, comenzando por elecciones libres y justas».

El 4 de mayo del presente año, ante la Conferencia sobre América Latina, Blinken ratificó que  Washington continuará «trabajando con nuestros socios en toda la región tanto para aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano como para ejercer presión sobre el régimen, para que el país pueda regresar pacíficamente a la democracia». Que no queden dudas. La política exterior estadounidense es una sola. La Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt siguen siendo su fuente de inspiración. Por ello, en las relaciones internacionales de Estados Unidos con el resto del mundo, los gobiernos republicanos y demócratas son una continuación. De allí, nuestra afirmación, de que la agresión imperial continúa.

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