¿Quién es Bety DeVos, la Secretaria de Educación de Trump?

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A muchos colegas pareció sorprenderles el triunfo de Trump, como si el sistema político norteamericano permitiese “sorpresas”. Otros, más despistados o ingenuos llegaron a inclinar su opinión a favor de la “alternativa Clinton” frente al temperamental presidente norteamericano. Los análisis basados en “estilos personales” y “carismas individuales” mostraron la hegemonía del “enfoque tipo farándula” para interpretar las elecciones presidenciales norteamericanas del año 2016. Cualquier refl exión política de fondo parecía incluso amenazar la tranquilidad para quienes, ubicados en antípodas ideológicas, querían una continuidad del modo de vida americano. Lo que sí es cierto es que Trump desafi ó las rutinarias y adormecidas categorías de análisis de la sociología política americanista.

Betsy DeVos y sus ideas en educación

La nueva Secretaria de Educación estadounidense nacida el 8 de Enero de 1958, no es sólo una empresaria sino una destacada líder del Partido Republicano. La señora DeVos no es educadora de profesión ni de ejercicio en el aula. En sus propias palabras considera que el énfasis de la reformas educativas, no debe ser otro que el “avanzar en el Reino de Dios”, sumándose a la larga lista de políticos republicanos que se autoconciben como delegados por Dios para llevar a buen puerto la administración pública y especialmente la educativa. Desde hace años es una abierta opositora de la educación pública, de la escuela y del sistema escolar. Defi ende la libertad de elección de centro escolar, la educación en casa en oposición a la escolarización, el programa de “vauches” escolares, el desarrollo de escuelas a “la carta”. Como defensora de las llamadas escuelas de Excelencia ha sido presidenta de la Fundación para la Excelencia en la Educación.

Es evidente su interés en el sector privado de la educación y por ende en la privatización del sector; para ello ha construido una discursiva que impulsa la libertad de elección de centros educativos, cuyas características estén determinadas por el mercado. Como defensora de los “vales” o “vauchers” escolares y de los créditos fiscales a los estudiantes y sus familias, los concibe como el finiquito de la obligación del Estado con los ciudadanos, respecto a la educación, mediante el otorgamiento de un monto a cada uno de los estudiantes para co-financiar su educación privada. Considera que los dineros del Estado deben ir dirigidos al fortalecimiento de la educación privada y no al sector público. Es una defensora a ultranza de las escuelas charter, al punto que diseñó un sistema de supervisión para ellas, que las exime de responsabilidad cuando salen mal en sus evaluaciones. Es promotora de un sistema de evaluación de los centros escolares que les clasifica en A, B, C, D o E para atraer o distanciar a los padres de ellas.

La votación en el Senado estadounidense para su designación

Su designación generó polémicas en el Congreso norteamericano ya que diputados demócratas se opusieron abiertamente a su designación; siendo hasta el 31 de enero que se lograron los votos suficientes para elevar al Senado la consulta sobre su nombramiento.

Cuando todo parecía indicar que la señora DeVos no lograría la mayoría necesaria para su designación, el 7 de febrero de 2017, con el voto del propio vicepresidente Mike Pence, logró romperse el empate generado, siendo aprobada su moción por el estrecho margen de 50-51 votos. ¿Qué explica este impase con la señora DeVos? Esta resistencia hay que entenderla como parte de las evidentes contradicciones de un sector empresarial que quiere controlar el “mercado” educativo estadounidense y que, ante la resuelta posición de DeVos, ve el riesgo de que la balanza privatizadora se incline para el lado de los allegados, amigos y colegas de los Dick&Betsy DeVos. Así mismo, les preocupa la inestabilidad que genera la señora DeVos al ser tan mal vista por sectores progresistas, los sindicatos docentes, los defensores de la educación pública y sectores organizados de los estudiantes y los padres y representantes. Entonces, ¿por qué finalmente resulta aprobada su designación? Porque ella, muy a pesar del escarceo parlamentario, representa puntos claros de coincidencia en materia de lo que hay que hacer en educación a favor de los intereses del capital, desde el punto de vista de las dos facciones imperiales en disputa en la arena política estadounidense: la proteccionista y la neoliberal. Esta coincidencia no es otra que la convicción respecto a la urgencia de la privatización de la educación, la destrucción del sistema escolar unificado, la desaparición de la profesión docente, la reconfiguración de la casa de familia como el espacio de aprendizaje en sustitución de la escuela pública.

Qué podemos esperar de la señora DeVos

A sólo unos días de haber sido aprobada su denominación como Secretaria de Educación de Trump, la señora DeVos visitó la escuela secundaria Jefferson Academy, localizada en Washington DC, donde fue recibida por manifestantes que defienden la educación pública de calidad. Horas después, abiertamente expresó su vocación antisistema escolar y de disolución del papel rector del estado en la educación al declarar que “estaría encantada de que el departamento que actualmente dirige no existiera en el futuro”. Carmen Fariña, canciller de las escuelas de Nueva York, declaró que “instó a la Sra. DeVos a no recortar fondos para las escuelas públicas de la ciudad” (19-02-2017). Por otra parte, Kaya Henderson, ex canciller de las escuelas de Washington, expresó su disgusto con la Sra. DeVos en Twiter señalando: “lo siento, señora. Intenté darte el beneficio de la duda. Pero esto es tan amateur y poco profesional que es asombroso. Nos merecemos algo mejor” (20-02-2017). La declaración reciente de la Sra. DeVos, polémica en sí misma, reafirma su línea de pensamiento al señalar que “hay pocos temas actuales que ameritan la intervención federal”(20-02-2017).

Si bien cerca del 90% de los estudiantes estadounidenses estudian en “escuelas públicas” y sólo un 6% están en las escuelas charter o privadas, es de esperarse una profundización de la tendencia privatizadora de la educación. Para ello, debemos esperar el impulso de una matriz de opinión, desde la secretaria de educación, que señale que la “pública” no genera educación de calidad y es un gasto innecesario para el Estado. Seguramente se enfatizará en las pruebas estandarizadas, en la interpretación descontextualizaday sesgada de sus resultados y en la destrucción de la imagen de los maestros. En este último sentido, recordemos las declaraciones de la Sra. DeVos al culminar la visita a la escuela Jefferson, cuando señaló que “los maestros no tenían iniciativa y sólo esperaban que les dijeran qué hacer”, lo cual es parte de una elaborada campaña contra el magisterio estadounidense.

La señora DeVos impulsará una política educativa centrada la oposición al aborto, la eutanasia, la igualdad y diversidad sexual, la perspectiva científica en la escuela, el multiculturalismo. Es previsible una mayor alianza de la Secretaria de Educación con la industria cultural. El crecimiento de la virtualización de la educación pareciera que se expresará en dos grandes campos. El primero, la educación en casa, mediante videos y enseñanza guiada por los padres; la segunda, el uso de los resultados de las investigaciones sobre la relación del cerebro con las nuevas tecnologías que impulsan las grandes corporaciones de investigación, para vincular de manera acelerada la expansión del mercado informático con el modelo de aprendizaje en casa.

A pesar de las “diferencias” en otras áreas, existe plena convergencia entre las orientaciones de la administración Trump y el Ministerio de Educación Mundial en el que se ha convertido la OCDE, por lo cual es previsible un fortalecimiento a las políticas estandarizadoras, la cultura de la evaluación punitiva escolar y la estratificación de centros educativos.

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