El peso de las expectativas

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Venezuela tuvo dos eventos deportivos simultáneos en los cuales intentó obtener el más alto logro. En el béisbol, con una enorme expectativa mediática y el peso de casi una obligación por parte de la inmensa legión de afi cionados, la selección nacional no pudo responder a la ilusión de millones y fracasó estruendosamente en su objetivo de alcanzar la gloria. En el baloncesto, opacados por la atención generada hacia el evento beisbolístico, el conjunto venezolano Guaros de Lara logró un hito histórico al conquistar por segundo año corrido el título de Amé- rica. Es decir, sin tanta expectativa, sin tanta atención, sin tanto ruido, se hicieron del bicampeonato continental.

Una decepción clásica

Venezuela llegó al clásico mundial de béisbol con carencias notorias. El pitcheo lucía mermado ante bajas importantes como Carlos Carrasco, Junior Guerra, Jeanmar Gómez, Felipe Rivero, Luis Avilán, Edubray Ramos, entre otros. Sin embargo la expectativa por observar un equipo con varios títulos en el bate de Miguel Cabrera, José Altuve y Carlos González, y varios guantesde oro como Salvador Pérez, Alcides Escobar, Ender Inciarte y los mismos Altuve y González, era enorme. Pero el mismo primer día nos hicieron bajar de la nube mediática. La selección de Puerto Rico nos ganó por la regla del KO 11-0, con un Félix Hernández no del todo efectivo y un relevo de Jhoulys Chacín y Deolis Guerra explotado por los maderos boricuas. Al bate solo logramos conectar cinco imparables.

De hablar de título ahora se pensaba en clasifi car y en un duelo épico se venció 11-10 a Italia, no sin antes evidenciar que tampoco éramos tan superiores a ellos. Ese día la ofensiva se desató con 17 inatrapables, destacando cinco de Martín Prado, tres de Carlos González y dos de José Altuve, Alcides Escobar y Salvador Pé- rez, este último con importante cuadrangular. Pero los brazos no apoyaron el ataque de los bates criollos. Martín Pérez no respondió y tampoco lo hizo el bullpen, incluyendo el cerrador Francisco “Kid” Rodríguez. Apenas el novato José Castillo se mostró efectivo. Para el tercer día era ganarle a México y avanzar de fase, pero a pesar de batear 16 hits, entre ellos cuatro de Alcides Escobar más dos de Altuve, Prado, Inciarte y Víctor Martínez, este último con jonrón, el pitcheo de Yusmeiro Petit y Wilfredo Ledezma no respondió y caímos 11-9. La diferencia de carreras y la fórmula aplicada permitió que fuésemos a un juego extra contra Italia para determinar el segundo clasifi cado detrás de Puerto Rico.

En el segundo duelo ante Italia sólo se conectaron cinco imparables, pero un jonrón de Miguel Cabrera, un largo sencillo de Rougned Odor y un squeeze play suicida de Alcides Escobar sellaron el triunfo con el buen pitcheo de Omar Bencomo jr., Deolis Guerra, José Alvarado y el “Kid”.

En segunda fase las esperanzas se renovaron y se estuvo venciendo a Estados Unidos hasta la parte fi nal del encuentro, pero esta vez el relevista que entró a fortalecer, Héctor Rondón, no pudo sostener la ventaja y recibiendo par de cuadrangulares se terminó cayendo 4-2. Félix Hernández había lanzado cinco entradas en blanco, con Guerra, Castillo y Arcenio León respondiendo, pero esta vez Rondón no tuvo una buena noche. Rougned Odor contribuyó con jonrón.

Ante República Dominicana también fue un duelo cerrado con una mejor presentación de Jhoulys Chacín. Pero el bateo falló de nuevo, resaltando apenas Ender Inciarte y Yangervis Solarte con dos hits cada uno, mientras el pitcheo recibía nuevamente par de vuela cercas. La derrota nos dejó fuera de toda posibilidad.

Y al fi nal tratamos de lavar la cara, pero Puerto Rico nos la volvió a ensuciar, esta vez 13-2, con bateo de apenas cinco imparables, entre ellos otro cuadrangular de Odor.

La actuación de Venezuela, luego de una gran expectativa, fue totalmente decepcionante, con críticas que señalan en algunos casos al manager, en otros al gerente, pero que en el fondo tiene sólo como responsables a bateadores y lanzadores que no rindieron lo esperado.

Guaros: la otra cara de la moneda

Con el equipo de baloncesto Guaros de Lara ocurrió algo totalmente opuesto. El torneo continental pasó casi a un segundo plano debido a las altas expectativas del clásico beisbolístico y el conjunto venezolano logró alzarse con la corona para convertirse en el segundo equipo, tras Peñarol de Mar del Plata, en ganar dos veces la Liga de las Américas, primero en hacerlo de manera consecutiva.

En el año 2016 y dirigidos por Néstor “Ché” García, los crepusculares se titularon al imponerse en la fi nal 84-79 ante Baurú de Brasil, con 20 puntos del MVP Damien Wilkins. En el Domo Bolivariano de Barquisimeto se convirtieron en el primer conjunto venezolano en clasifi car al Final Four y en titularse campeón de América.

Para 2017, ahora con la dirección técnica de Jorge Arrieta, tal vez pocos pensaban en que el quinteto representativo de Venezuela podía levantar nuevamente el trofeo. Pero lo hicieron.

Peñarol de Mar del Plata había ganado la Liga de las Américas en 2007 y 2009 y hasta la fecha ningún otro club había podido emular ese bicampeonato. Guaros iba ante la historia, no sólo a igualarlo sino a lograr algo inédito: ganarlo en años consecutivos.

El Domo Bolivariano de Barquisimeto fue nuevamente testigo de este hecho histórico ante el conjunto argentino Weber Bahía. Guaros ganó el primer cuarto 22-20 pero perdió el segundo 17-13 para culminar la primera mitad abajo 37-35. En los dos últimos cuartos mostró superioridad ganándolos 26-13 y 27-15 para terminar imponiéndose a los albicelestes por 86-65, logrando así la corona.

Zach Graham con 20 puntos y Luis Bethelmy con 18 puntos y 12 rebotes fueron los más destacados. Graham fue el MVP. Guaros de Lara inscribió su nombre en la historia del baloncesto continental.

¿Realidad o ficción?

Es cierto que la selección de béisbol que acudió al Clásico Mundial cuenta con jugadores de un talento probado en las grandes ligas. Esto originó una expectativa inusitada y tal vez desbordada, no solo a nivel de medios sino -y como refl ejo- a nivel de afi cionados. Y ese afán de “vender” un espectáculo hizo que se ocultaran debilidades notorias, sumado a otro hecho importante: la potencialidad de otros equipos como Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico o Japón, que mostraban también grandes estrellas pero con mejor balance ofensivodefensivo y mayor profundidad en el cuerpo de lanzadores. Pero nos vendieron que estábamos para ser campeones, la gente lo creyó y la decepción fue demasiado grande. Mientras eso ocurría, casi en silencio, Guaro de Lara hacía historia y sacaba la cara por el país ganando el título.

Fernando Bravo
Periodista Deportivo
@jfernandob

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