OEA: 69 años no son nada

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    El 30 de abril de 1948, Bogotá era una ciudad poblada de escombros y cenizas. Días antes había ocurrido el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán que desató la furia del “Bogotazo”. Ese día fi nalizaba la reunión de la Unión Panamericana que se convertía en la Organización de Estados Americanos, OEA. El secretario de Estado de EE.UU John Marshall presidió la delegación norteamericana, y la representación venezolana fue encabezada por el ex presidente Rómulo Betancourt quien días antes entregaba el poder a Rómulo Gallegos. La Organización de alguna manera se inspiraba en el esfuerzo de Bolívar por la unión de los Estados del Hemisferio al convocar el Congreso Anfi ctiónico de Panamá en 1826 y en la creación de la Conferencia Internacional Latinoamericana en Washington de 1890.

    En su discurso Betancourt destacó la trascendencia del evento y advirtió sobre los riesgos de que en la etapa que comenzaba, defi nida como la “Guerra Fría”, resurgieran las fuerzas del regresionismo militarista en América Latina. Su advertencia se hizo realidad me ses después cuando Rómulo Gallegos fue derrocado por militares golpistas. La siguiente Conferencia Interamericana fue convocada en Caracas en marzo de 1954, durante la dictadura de Pérez Jiménez; se daba en el marco de la “lucha contra el comunismo” y tenía entre otros, el objetivo de legalizar las acciones contra el gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala, quien había acometido una profunda reforma agraria y al que Washington consideraba al “servicio de una potencia extranjera”. La reunión fue presidida por el Secretario de Estado Foster Dulles y sin demora el 18 de junio ya se consumaba la invasión del coronel Castillo Armas desde Honduras contra el mandatario guatemalteco. En octubre la administración Eisenhower le otorgó a Pérez Jiménez la “legión de honor en el máximo grado de Comandante en Jefe”, la más alta condecoración que otorga ese país.

    En los primeros años de la década de los sesenta Venezuela protagoniza importantes iniciativas en la Organización, casualmente cuando Betancourt ejerce de nuevo la Presidencia de la República. El 24 de junio de 1960, el gobernante es objeto de un atentado del cual salva la vida, como desenlace de una agresiva política de hostigamiento contra su gobierno por parte del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

    En la VI Conferencia en San José de Costa Rica en agosto de 1960, Venezuela presenta las pruebas que involucraban a Trujillo como el responsable del atentado y se aplica por primera vez el Tratado Interamericano de Reciprocidad. El gobierno de Santo Domingo fue objeto de sanciones económicas y del bloqueo diplomático. Ese mismo mes y en la misma capital la VII Reunión de Cancilleres aprobó una resolución contra el gobierno de Fidel Castro en Cuba por considerar “incompatible con el sistema interamericano toda forma de totalitarismo”.

    El canciller venezolano Ignacio Luis Arcaya, se negó a suscribir el texto, tarea que debió cumplir el embajador en Estados Unidos Marcos Falcón Briceño. El episodio implicó el retiro del partido URD del Pacto de Puntofijo.

    El 22 de enero en 1962, en la VIII Reunión en Punta del Este, a solicitud de Estados Unidos, Cuba fue excluida de la Organización y el 23 de noviembre de 1963, el gobierno venezolano apeló de nuevo al órgano de consulta para que activara el Tratado de AsistenciaRecíproca “frente a los actos de intervención y agresión del gobierno de Cuba”, luego de que en las costas venezolanas fuese capturado un arsenal de armas enviados desde La Habana, para ayudar a grupos insurreccionales.

    En 1964, se declara a Cuba “culpable de agresión e intervención en asuntos venezolanos”.

    Venezuela asumió entonces el rechazo a los gobiernos que no fueran producto de la voluntad popular lo que se conoció como la “Doctrina Betancourt” (él prefería que se le llamara “Posición Betancourt”) que rescataba y refi rmaba la “Doctrina de la Legitimidad Constitucional” del canciller ecuatoriano Carlos. G Tovar aplicada en 1907 y circunscrita a los países centroamericanos.

    La Carta Democrática El 11 de septiembre del 2001, se aprobó en Lima, Perú la Carta Interamericana Democrática que deslegitima a los gobiernos no sólo por su origen sino por su desempeño, después de la reciente experiencia del mandatario peruano Alberto Fujimori para el momento prófugo en Japón. El 11 de abril del 2012 con el “abandono de la Presidencia” por Hugo Chávez se intenta aplicar el mecanismo pero el gobernante regresa a sus funciones dos días después. En octubre de ese año, la OEA a través de su secretario general Cesar Gaviria y el Centro Carter conducen con representantes del gobierno y la oposición una Mesa de Negociaciones y Acuerdos para enfrentar la grave polarización política del país que derivó en la convocatoria del referéndum revocatorio del 15 de agosto del 2014.

    El 30 de mayo del 2016, el nuevo secretario general Luis Almagro planteó la situación política de Venezuela y propuso convocar al Consejo Permanente para evaluar su informe y considerar la posibilidad de aplicar la Carta Democrática.

    Del 13 al 15 de junio de 2016, en una Asamblea General realizada en Santo Domingo, Venezuela propuso una resolución en contra de la petición de Almagro; el martes 21 el ex jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien junto a los ex mandatarios Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) propician un diálogo entre el gobierno y la MUD ofreció una información del proceso ante el organismo. El jueves 23 de junio del mismo año el Consejo Permanente escuchó el informe de Almagro y el tema de Venezuela se incorporó a la agenda de discusiones e iniciativas.

    El 27 de marzo del 2017 la canciller venezolana Delcy Rodríguez hizo uso del derecho de palabra en el Consejo Permanente de la organización para denunciar que estaba en marcha una “maniobra intervencionista” contra la soberanía venezolana auspiciada por el secretario general Luis Almagro, quien habría logrado los votos necesarios para una resolución (que podría llegar hasta la aplicación de la CDI) en el caso de Venezuela. El día siguiente la mayoría de los miembros convocaron a una reunión para escuchar un nuevo informe del funcionario. La oposición venezolana, incluso la Asamblea Nacional se pronunciaron por la aplicación del instrumento ante lo que consideran el quebrantamiento del Estado del Derecho. Sin embargo, la decisión aprobada en Washington ratifi ca un llamado a insistir en el diálogo como la vía apropiada para la superar controversias políticas.

    El Presidente Nicolás Maduro, declaró que “lo que se ha pretendido en la OEA es dirigido por Estados Unidos”, mientras que para el embajador Samuel Moncada con el debate “se consumó una intervención y una absoluta violación del Derecho Internacional”. EL 3 de abril en sesión extraordinaria se reunió de nuevo el Consejo Permanente presidido interinamente por Honduras (a pesar de que Bolivia ejerce la presidencia pro tempore) y 17 votos de los 21 países presentes con las abstenciones de Belice, Bahamas, República Dominicana y El Salvador, aprobóuna resolución en la misma línea de las declaraciones anteriores sobre “una grave alteración inconstitucional en Venezuela” que requeriría implementar “medidas diplomáticas para restaurar de manera pacífi ca el orden democrático”.

    El presidente Maduro rechazó la exhortación y afi rmó que el organismo “se ha convertido en un tribunal de inquisición anti- venezolano y anti – bolivariano, con otra declaración plagada de mentiras, falsedades y manipulaciones”.

    Como en el pasado, Venezuela está en la agenda principal de un organismo cuya composición suele responder a los cambios de la geopolítica continental pero que desde su fundación ha funcionado bajo la infl uencia directa de la diplomacia de la Casa Blanca. Juan Domingo Perón llegó a califi carla como un escenario “de democracias pentagonianas”. Pese al surgimiento de organizaciones propias de las naciones latinoamericanas la OEA sigue ejerciendo el papel que se le asignó en 1948, hace exactamente 69 años, una fría y contaminada mañana de Bogotá.

    Manuel Felipe Sierra
    Periodista y analista político
    @ManuelFSierra

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