Neutralidad de la red: cuando el activismo importa

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Enrique Dans

Que el británico John Oliver, presentador desde 2014 de Last Week Tonight, uno de los talk shows más populares del late night norteamericano, dedique su comentario principal de la noche a la neutralidad de la red no es algo inusual: lo hizo ya en junio de 2014 con la idea de explicar al norteamericano medio en qué consistía y por qué razón era importante ese concepto, y generó un efecto que terminó por ejercer tanta presión sobre la Comisión Federal de las Comunicaciones (FCC), que según muchos se convirtió en uno de los principales actores implicados en su protección.

Ahora, los tiempos son otros. Con Barack Obama en la Casa Blanca, que había hecho de la protección de la neutralidad de la red una de sus más importantes causas electorales, a pesar de las dudas que generó la llegada a la dirección de la FCC de Tom Wheeler, un antiguo lobbista de la industria de las telecomunicaciones, la idea de que los proveedores de telecomunicaciones no tuviesen la posibilidad de privilegiar o ralentizar el tráfico que circula por sus redes en función de sus intereses parecía razonablemente garantizada, o cuando menos, contaba con una postura de apoyo clara personificada en el presidente.

Con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, un absoluto ignorante que carece de la más mínima noción de lo que es o lo que significa la neutralidad de la red, pero que a pesar de ello ha anunciado sus inequívocas intenciones de acabar con ella, los tiempos pintan decididamente de otra manera. El nombramiento de Ajit Pai, anteriormente en la nómina de Verizon, apunta claramente a cambios legislativos que permitan a las empresas de telecomunicaciones hacer básicamente lo que quieran.

Sin embargo, no debemos olvidar que el concepto de neutralidad de la red no es precisamente atractivo ni fácil de explicar al ciudadano medio, que de hecho tiende a confundirse con ello y mezclarlo con otras características de su conexión como el ancho de banda contratado. De ahí que la decisión de Oliver de dedicar su programa al tema tenga muchísima importancia, y más en un momento en que la propia FCC, obligada por ley a someter el asunto a consulta pública, había escondido la opción para que el público enviase su opinión a más de cuatro niveles de profundidad en su página web. Contra esto, la idea del presentador fue tan inmediata y eficiente como adquirir un dominio inequívoco y fácil de recordar, gofccyourself.com, y redirigirlo precisamente a la página correspondiente de la web de la FCC en la que un ciudadano puede expresar su opinión al respecto. Esta acción, difundida a través del altavoz que supone un espacio en el late night de la HBO y con la petición expresa a los oyentes de que se dirigiesen a la página a expresar su opinión, fue suficiente como para tumbar la página de la agencia, como de hecho ya había ocurrido en 2014.

El CIO de la FCC, David Bray, ha atribuido la caída de su página a un ataque de denegación de servicio (DDoS), y lo ha condenado afirmando que en realidad, impide escribir sus comentarios a los ciudadanos que genuinamente quieren hacerlo. En realidad, la interrupción del servicio no tiene nada que ver con ningún tipo de conspiración, sino con el efecto de una mención en un programa de elevada popularidad y la apelación a la conciencia colectiva de los usuarios de la red. En este sentido, un DDoS es tan legítimo como el derecho a la manifestación de los ciudadanos en un lugar público, y de tiene efectos secundarios similares a los de una manifestación de elevada concurrencia, que genera una interrupción de servicios como el transporte.

A la hora de defender conceptos como la neutralidad de la red, contar con personas como John Oliver, que lo entienden como algo verdaderamente importante y en lo que están dispuestos a invertir su tiempo y su esfuerzo, resulta fundamental. Auténtico activismo llevado a la programa de un medio aún masivo como la televisión, y divulgación de conceptos relativamente complejos en un lenguaje fácil, sencillo y accesible. Hacerlo además con gracia ya es, por supuesto, de auténtica canasta de tres puntos. John Oliver lo ha conseguido, y en un momento en que la defensa de la neutralidad de la red chocaba con el hartazgo de muchos tras lo que estaba siendo una batalla de resistencia, ha logrado volver a poner el asunto en la mesa de discusión, darle de nuevo una relevancia pública. Un papel sin duda importante y que resulta muy de agradecer. Esperemos que esas acciones de protesta y denuncia se consoliden, y que pasemos de una maldita vez a ver la neutralidad de la red como lo que es: un elemento inseparable, fundamental y necesario vinculado completamente a la naturaleza de internet.

Fuente: https://www.enriquedans.com/2017/05/neutralidad-de-la-red-cuando-el-activismo-importa.html

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