Lula habla poco ante la decisión que lo condena a la cárcel

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Lula Da Silva: “Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una elite harta de tirar comida a la basura”.

Lula tiene mucho en qué pensar

Esta afirmación del ex-Presidente brasileño Luiz Inazio Da Silva parece resumir muy bien el verdadero trasfondo de la polémica decisión judicial que le condena a ir a la cárcel dentro de un juicio taimado e influenciado por presiones de todo tipo. Se le condena, nada menos, que a 9 años y medio de prisión por supuestas causas de corrupción y lavado de dinero y la inhabilitación para ocupar cargos públicos durante 19 años consecutivos.

Lula guardó un prolongado silencio, a pesar del acoso de decenas de periodistas estacionados frente a su residencia y quienes querían escuchar su opinión para difundirla al mundo. La expectativa era inmensa en Brasil ante el pronunciamiento del juez.

Como se está haciendo ya costumbre en los líderes que acaparan la atención del público, Lula prefirió escribir a sus seguidores de la red social Twitter con una respuesta cargada de fino humor y mucha carga subliminal. Ésta fue su lacónica afirmación: “Pido perdón por no haber hecho una conferencia de prensa ayer. Necesitaba ver al Corinthians derrotar al Palmeiras”, escribió refiriéndose al triunfo de su equipo 2 a 0 en el partido disputado el pasado miércoles por el Brasileirao, en una nueva edición del clásico de San Pablo, ciudad natal de Lula.

En un tuit Lula se refirió a la condena, sin mencionarla

Mientras tanto la turbulencia política agita Brasilia, la capital del vecino país.

A pesar de su aspecto circunspecto y muy elegante que demuestran el aplomo del Presidente Temer en sus últimas apariciones, esta confianza no es más que una coraza ante la amenaza cierta de que la Corte Suprema le abra un juicio y Brasil tenga un nuevo huésped en la residencia presidencial en un futuro cercano.

Toda una trama para la realización de una super producción estilo Hollywood, con mucha onda tropical, tormentas, pasiones y una alta dosis del mejor sentido del humor brasileño.

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