LA NOVELA EN LAS VENAS: Amor, engaño, intriga, venganza, arrepentimiento: un final en el que se hace justicia y la nobleza se impone (segunda entrega)

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A continuación la segunda parte del recuento de la telenovela venezolana. Dedicamos nuestras líneas a las y los guionistas cuyas obras llevadas a la pantalla chica venezolana marcaron época y signifi caron hitos.

Delia Fiallo

Cuba lo volvió a hacer, una mítica escritora y guionista nace en 1924 y su legado cambió la historia de la televisión, sus novelas han sido transmitidas en países como México, Estados Unidos, Brasil, Puerto Rico, Perú y Venezuela. Más de veinte títulos la consagran como la heroína del culebrón, hizo que la telenovela se convirtiera en el formato televisivo más cotizado y que más ganancias ha recaudado en el mundo. Actrices, actores, directores y un gran staff de profesionales han visto reconocido su trabajo en diferentes idiomas, sin dejar a un lado el verdadero sentido de la telenovela: ahogar al espectador en emociones.

Son muchas sus producciones emblemáticas, desde “El ángel perverso”, pasando por “Esmeralda”, “Una muchacha llamada Milagros”, “La zulianita”, son muchos los rostros que les han puesto el alma a sus personajes. “Rafaela” y su lucha como mujer independiente de la mano de Chelo Rodríguez. Infaltable nombrar a “Leonela”, con Mayra Alejandra y Carlos Olivier, drama perverso donde una mujer abusada y un hombre preso tras el paso de los años reencuentran su amor para perdonar y hacer una nueva vida. “Cristal” fue de las más internacionales, Europa se paralizó para ver cómo se enamoraban la modelo y el heredero de la casa de modas, Janette Rodríguez y Carlos Mata hicieron historia, y entre personajes malvados e hilarantes esta trama acumuló éxitos. “Peregrina” (1973), estelarizada por Rebeca González, una de las actrices icónicas de los años setenta con voz y presencia escénica indescriptibles, y el galán de galanes José Bardina. “Topacio” (1985), una joven ciega que vive en un pueblo logra enamorar con su belleza y candidez al hijo del hacendado, personaje inmortal de Grecia Colmenares que le dio reconocimiento mundial, al igual que a Víctor Cámara. “Roberta” (1987), causaría revuelo por la infl uencia que en su tiempo lograron Tatiana Capote y Henry Zakka. “Adorable Mónica” (1990), la belleza indescriptible de Emma Rabbe, tras su tránsito por el Miss Venezuela, la encontró en escena con Guillermo Dávila. “Inés Duarte, secretaria” (1990-1991). El rol de la mujer independiente cobra fuerza en esos días, Amanda Gutiérrez y Víctor Cámara disfrutaron de un éxito inevitable. “Kassandra” (1992), uno de los productos que mayores reproducciones logró; es la telenovela venezolana traducida a más idiomas; en países como Turquía, Egipto, Francia, Japón y España logró paralizar a sus habitantes al punto de convertir a sus protagonistas en personajes de culto. Durante la guerra en Bosnia, supuestamente hubo momentos de cese al fuego para disfrutar de las actuaciones de Coraima Torres como la princesa del circo gitano y sus dos galanes, Oswaldo Ríos y Henry Soto. “Alejandra” (1994), con María Conchita Alonso y Jorge Shubert que, aunque para muchos no tuvieron química como pareja, también lograron el éxito para Fiallo. “Mariaelena” (1992), pone en el tapete el esquema de la Coproducción, brindándole a la novela mayor inversión en escenarios que sumaron puntos de audiencia, los mexicanos Lucía Méndez y Eduardo Yáñez impactaron con la historia de la secretaria pobre que logra el primer puesto de la compañía gracias a su inteligencia, conquistando además el corazón del heredero.

Julio César Mármol

Nacido en 1937 en el Zulia. Destacó con sus historias llenas de referencias históricas y evocaciones de realidades contundentes para el país. Fue disidente estudiantil bajo la dictadura Pé- rezjimenista cuando tenía 17 años y al superar esos duros momentos viajó a Europa en busca de formación en el mundo de las artes. Sus historias llenas de reivindicación y apego por la época destacaron por buenas actuaciones y diálogos envolventes tan cercanos a la realidad que casi podría catalogarse su trabajo como híper realismo.

Transcurrían los ochenta y J.C. Mármol, trabajando para VTV, lleva a la pantalla una de las historias consagradas como pilar de la novela contemporánea: “El conde de Montecristo”, infaltable en el patrimonio cultural de todo espectador, por ofrecer amor, engaño, intriga, venganza, arrepentimiento y un fi nal en el que se hace justicia y la nobleza se impone, la novela a pesar de ser fi cción está basada en la realidad, es la vida puesta en escena. He aquí parte de su legado, convertido en patrimonio para la historia de la televisión: “La Fiera” (1978), Obras de culto que representa la vida en una hacienda de los llanos venezolanos, donde mujeres aguerridas doblegan su carácter ante la nobleza de corazón y su necesidad de encontrar el amor. Es inolvidable el trabajo de Doris Wells –la actriz más emblemática de las novelas en Venezuela– junto a José Bardina en esta trama que selló los corazones venezolanos, balanceándose entre las maldades de Eleazar Meléndez y su rival Atilio Zambrano, personifi cados por Carlos Márquez y Tomás Henríquez, sin dejar a un lado la conocida Chinga, estelarizada por la primera actriz Romelia Agüero. “Estefanía” (1979), inspirada en la Venezuela convulsionada de Pérez Jiménez, su evocación de la época le imprimió grandeza a esta obra que contó con actuaciones de Luis Rivas, Tomás Henríquez, Gustavo Rodríguez, Pierina España y José Luis Rodríguez, en interpretaciones que marcaron sus carreras –Pierina y José Luis también hicieron juntos su siguiente proyecto a fi nales de 1979, “Sangre Azul”. A comienzo de los ochenta otra pareja se convierte en la favorita de Mármol; Hilda Carrero y Eduardo Serrano fueron los estelares de “El Despertar”, “Andreina”, “Sorangel” y “La Venganza”. “El desprecio” (1991), los que la vieron no olvidan a su pareja protagónica: Maricarmen Regueiro y Flavio Caballero. “Pura sangre”, evocó la historia de la salvaje mujer que interpretaría Doris Wells en “La Fiera”, con una combinación en la trama inspirada en las rencillas de los Capuleto y los Montesco de Romeo y Julieta, Lilibeth Morillo y Simón Pestana fueron sus protagonistas. “Mariu” (1999), Daniela Alvarado demostró una vez más su calidad actoral, en esta oportunidad junto a Carlos Montilla. “Carissima” (2001), con roles estelares de Roxana Díaz y Carlos Montilla, es una suerte de talismán para este insigne escritor.

José Ignacio Cabrujas

José Ignacio Cabrujas nació en 1937 en Caracas. Escritor, novelista, dramaturgo y docente. Su afi ción por la literatura le hizo incursionar desde muy joven en la escritura y la actuación, consiguiendo rápidamente la aceptación en el Teatro Universitario de la UCV. Es el padre de la telenovela cultural, con un desarrollo artístico abismal que incluso paseo por la dirección de ópera, es un autor de culto y de obligatoria relectura, sus obras parecieran indelebles en el tiempo y su vigencia prácticamente impresiona. Sus novelas fueron refl ejo de lo social, lo contemporáneo, lo que ocurría diariamente, desprendidas de estereotipos que en sí mismos se volvieron patrones para otros personajes y para otras actuaciones, que se pasearon por temas vinculados a la infi delidad, el matrimonio, el divorcio, etc. Algunas de sus obras dramáticas son “Natalia de 8 a 9”, “Chao Cristina”, “La dama de rosa”, “Señora”, y las miniseries “Gómez I” y “Gómez II”, con el primer actor Rafael Briceño.

Leonardo padrón

Ha sido uno de los autores contemporáneos con más vigencia dentro de la televisión, sus novelas han contado con el presupuesto sufi ciente para tener en nómina a grandes elencos de importantes fi guras, y aunque sus temas están muy apegados a la realidad venezolana difi cultando las ventas internacionales, sus novelas han gozado de rotundo éxito, como “Amores de fi n de siglo”, “Contra viento y marea”, “El país de las mujeres”, “Amantes de luna llena”, “Aguamarina”, “Cosita rica”, “La vida entera”, “Eva Luna” y “La mujer perfecta”.

César Miguel Rondón

Intelectual de los medios de comunicación, quien se ha reinventado para estar vigente en los medios tuvo su época de esplendor a mediados de los años ochenta cuando paralizó al país con una de sus icónicas historias en la que tres hermanas de distintos temperamentos sucumben ante el amor de tres hombres prohibidos por su implacable padre. “Las Amazonas” fue una historia de opulencia y amor que enamoró al país. Luego vinieron éxitos como “El sol sale para todos” y “Niña bonita”. En 1995 escribe “Ka Ina”, superproducción hecha en la selva amazónica, protagonizada por Viviana Gibelli y Jean Carlo Simancas, la cual contó con las magistrales actuaciones de Hilda Abrahamz (Maniña Yerichana) y José Torres (Tacupay).

Mónica Montañez

Periodista y guionista venezolana de teatro y televisión, conocida por ser la autora de exitosas producciones como “Guerra de Mujeres”, “Voltea pa’ que te enamores”, “Válgame Dios” y “Para verte mejor”.

Martín Hahn

Nativo del estado Barinas, es conocido por sus telenovelas de misterio y suspenso. En el año 2000 escribió “Angélica Pecado”, que se convirtió en su primer melodrama de misterio y asesinatos. En 2002 escribió “La mujer de Judas”. En 2004 escribió “Estrambótica Anastasia”, su tercera telenovela de misterios. En 2005 escribió la telenovela “Amor a palos”.Tras 14 años en RCTV, firmó un contrato por 4 años con Venevisión. En 2011 escribió su cuarto melodrama gótico: “La viuda joven”, que se convirtió en una de las telenovelas más vistas y exitosas de Venevisión, alcanzando en su capítulo final un 79% de audiencia, el rating más alto para una telenovela en Venezuela. La novela ha sido una escuela para actrices y actores que se convirtieron en la distracción del espectador que ve a través de ellos historias donde quisiera verse, emociones que les gustaría revivir o siente admiración por el talento de nuestras grandes fi guras. La buena, la mala, el villano.

La Novela en Venezuela es como nuestro cuento de hadas llevado a la cotidianidad, a pesar de haber cedido territorio a países como Colombia y México no debemos olvidar que los títulos más importantes de este formato tienen el sello “Hecho en Venezuela”. Mi respeto a los actores y actrices cuyas vidas quedaron en tantas historias, que nos regalaron sus sentimientos al punto de sentirlos como nuestros. Mi aplauso a los hacedores de novelas. Valga mi aprecio y admiración a dos actrices que compartieron conmigo sus experiencias para poder transmitirles en estas líneas la magia de este género, a ti Romelia Agüero y a ti Carmen Julia Álvarez.

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