La belleza del mar tiene el nombre de Mochima

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Según afirman los visitantes al norte del estado Anzoátegui, la bahía de Pozuelos, ubicada en Puerto La Cruz, cuyo principal balneario se conoce popularmente como Paseo Colón, pero que en los últimos años se le impuso la denominación de Paseo de La Cruz y el Mar, es uno de los sitios naturales del oriente venezolano de mayor espectacularidad y hermosura.

Sin embargo, esta playa actualmente permanece prohibida por órdenes del Ministerio de Ecosocialismo y Agua, en este sentido la opción turística fue orientada hacia un conjunto de islas que están ubicadas en el umbral del gran escenario marítimo que comprende el Parque Nacional Mochima, que a partir de la orilla porteña se junta con las aguas que se extienden hacia el estado Sucre.

Es la misma ruta por donde suelen enfilarse las lanchas de los pescadores y por donde viaja el ferry vía Margarita, recorrido que mantiene inalterable un horizonte congestionado de enormes buques que hacen fila a la espera de su turno para embarcar petróleo en el muelle de Guaraguao.

Es así como al fi nal del largo bulevar que bordea la impresionante visual, ora en lo matinal cuando las olas acuden serenas, ora al atardecer cuando la puesta de sol se entremezcla con múltiples colores, el visitante, una vez que logra encontrarse con una emblemática y gigantesca cruz, da con la terminal de las embarcaciones que van con destino a las islas Puinare-El Faro o El Saco.

Miles de visitantes

El servicio por parte de la Cooperativa de Transporte Turístico del Estado Anzoátegui, Coottanz, ente que administra el muelle marítimo, se despacha desde un lugar en el que destacan matas de coco y almendrón. Esta instalación ofrece de manera organizada un módulo de información, venta de boletos y accesorios playeros, duchas, baños, mesas y sillas enclavadas en la arena.

Refiere Yugledys Guerrero, administradora de la Coottanz, que el traslado de los usuarios a las islas Puniare-El Faro y El Saco, comienza a activarse a partir de las 8:00am hasta las 12:00m, programando el regreso de 2:30pm a 4:00pm, todos los días.

Entre 20 y 25 personas pueden ocupar una embarcación que cubre un recorrido que dura 20 minutos hasta la isla Puinare-El Faro, y 27 minutos a El Saco, respectivamente. Cada balneario cuenta con restaurante, toldos y churuatas.

En temporadas altas el número de visitantes oscila entre 1.500 y 2 mil. Y el precio por persona tiene un valor de 2.300 a 2.500 Bs.

En el santuario de los delfines Carlos Córcega, operador turístico, quien se encuentra al frente de la firma Córcega Tour, cuya principal función es la de brindar un servicio marítimo de transporte hacia la bahía de Mochima, explica que la empresa mantiene la oferta de taxi boat y tour de islas. La primera comprende el traslado de los bañistas a los destinos cercanos, y la segunda cubre un paseo hacia la zona de Arapo, Chimana segunda, La Piscina –llamada así por la esplendorosa transparencia de sus aguas– y el Santuario de los Delfi nes, una extensión de mar abierto que entre los meses de julio y diciembre presenta una abundancia de delfines que resulta todo un espectáculo. Relata Córcega, quien dice tener unos 25 años en el transporte turístico acuático, que sus embarcaciones poseen salvavidas, radio, botiquines de primeros auxilios, luces de navegación, motores en buenas condiciones y pueden trasladar hasta 50 pasajeros. Según las estadísticas que extiende, el turismo nacional alcanza una demanda del 90%, en tanto el internacional ha decaído ostensiblemente. Pero en general los visitantes suelen admirar el colorido del paisaje, lo cristalino de las aguas del mar y la organización del servicio en los balnearios turísticos asentados en las diferentes islas. Córcega, oriundo de Puerto La Cruz, comenta haber heredado de su abuelo y de su padre la pasión por el mar, y como ellos también se recibió de marino mercante. Sostiene que su mayor aprendizaje ha resultado del trato con las personas que buscan recreación en las playas orientales, “me han enseñado cosas buenas que me han ayudado a crecer como ser humano”, aseguró.

Colofón

Entre las actividades prohibidas en el Parque Nacional Mochima se detalla que los usuarios de los distintos balnearios no deben llevar mascotas y envases de vidrio, acampar sin autorización y hacer fogatas, pescar con arpón, cazar, extraer especímenes animales y el uso de motos acuáticas.

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