Javier Tayupo: formas combatientes

0

La obra de Javier Tayupo conmueve, inquieta, seduce, estimula, atrapa. Incide sobre la mirada de quien la contempla. En efecto, a primera vista son formas abstractas que se distorsionan, retuercen o fragmentan. Posteriormente apreciamos formas fi gurativas (humanizadas o deshumanizadas), que se funden como brotadas de una antropomorfi a o zoología fantástica. Pareciera ser un trabajo agresivo o violento por su vehemencia y expresividad.

No obstante, poco a poco van apareciendo figuras simbólicas, místicas, esotéricas… como nacidas de un lirismo feroz; religioso, angelical y salvaje. Obras como “Santa Bárbara Guerrera” o “San Miguel Arcángel”, lo testimonian. Son formas combatientes, batalladoras, beligerantes; donde la luz, la sombra y el color juegan un papel preponderante. Las obras de Javier Tayupo van desde lo religioso a lo profano. Ángeles y demonios, naturalezas muertas, paisajes, autorretratos. Estos últimos se extienden y complementan como empastes enérgicos, intensos y poderosos. Por un lado conservan una fuerza satírica y acusadora. Por otro una postura tierna y angelical.

El rostro humano es el motivo central de algunas de sus pinturas. Se advierte la infl uencia del simbolismo de Munch, Schonberg y Ensor. Los rostros están representados frontalmente, lo que les confi ere un carácter hierático. La mirada es áspera e incisiva. El rostro se deshumaniza y queda reducido a una masa que se carga de misterio y angustia existencial. Y es que la fuerza expresiva e imaginativa de Javier Tayupo, proviene de lo más profundo de su ser. En muchos casos se trata de sentimientos dinámicos, cargados de energía, y constituyen los componentes esenciales de un estilo pictórico que pareciera mostrar por un lado, agresividad y, por otro, pasividad. Pero no es una agresividad violenta. Es movimiento y angustia desbordada, tranquilidad y paciencia, tensión profunda, que no nos debería alterar o perturbar, sino más bien asombrar, impresionar y conmover.

Agradecemos a la señora Esperanza Tayupo por el cuidado meticuloso y preciso de las obras, fotografías y objetos personales de su hijo para la realización de futuras exposiciones que revelarán al público el genio humanista de su hijo. Sólo una madre comprende y asiste en silencio a su tremenda soledad y aislamiento. Vale decir aquí que de todas las artes que profesa el genio, la pintura es incontestablemente la que exige más sacrificio. Y el genio y la obra de un artista es lo que vive, permanece y queda.

Javier Tayupo, Valentín Malaver y Pedro Barreto, viven aún entre nosotros. En sus obras, palabras e ideas… Que Javier Tayupo me perdone si no lo comprendo. Conocí la fi nura de sus ojos, el primor de sus palabras, los dotes de su pensamiento y los dones de su sensibilidad. Y creo no equivocarme si busco en el origen de cada una de sus pinturas su fuerza interior, alma y espiritualidad y, sobre todas las cosas, su bondad. ¡Fue un combatiente! Su pintura es seguramente el tipo más perfecto de combate de la pintura cristiana.

Javier Alfonzo Tayupo

Nació en Pozuelos, Municipio Sotillo, Estado Anzoátegui el 3 de octubre de 1965 y falleció en Caracas el 27 de septiembre del año 2002. Entre 1973 y 1975 comienza sus estudios de pintura en Barcelona, bajo la tutela del maestro Régulo Martínez, en la Escuela de Artes Plásticas Armando Reverón. Entre 1985 y 1989 asiste al curso “Plan Vacacional” en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de Caracas. Al mismo tiempo, concurre al “Taller de dibujo” del maestro Pedro Centeno Vallenilla y cursa estudios en la Universidad Central de Venezuela en la Facultad de Historia. En 1997 ingresa al Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, en Caracas.

Exposiciones

1989. Participa en su primera exposición en la Universidad Central de Venezuela.

1996. “Canem”. Pinturas, dibujos, grabados y perros bravos. Sala Mariano Picón Salas. Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, Departamento de Cultura. Caracas.

1997. III Salón Regional de Jóvenes Artistas. Ateneo Miguel Otero Silva, Barcelona.

1998. “Mixturas del espíritu, 500 años de mestizaje”. Sala Cultural PDVSA, Pto. La Cruz.

1999. Expresiones contemporáneas. Ateneo de Barcelona.

1999. XXIV Salón Nacional de Arte Aragua. Maracay, estado Aragua. Museo de Arte Contemporáneo Mario Abreu.

2000. “La plástica y sus creadores”. Museo Anzoátegui. Barcelona, Estado Anzoátegui.

2001. V Bienal de Artes Plásticas de Puerto La Cruz.

2001. Salón Juan Lovera, Caracas.

2001. VI Salón Regional de Jóvenes Artistas. Galería de Arte del Consejo Legislativo, Barcelona, Estado Anzoátegui.

2001. “En paralelo”. Sala Cultural PDVSA, Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui.

2002. I Salón de Arte de Cerro Negro. Ateneo Miguel Otero Silva de Barcelona.

Distinciones

2001. Premio Municipal de Artes Visuales, Salón Juan Lovera, Caracas.

2001. Premio Inauguración Operadora Cerro Negro. V Bienal Nacional de Arte de Puerto La Cruz.

2001. Premio de Pintura “Mateo Manaure”, VI Salón Regional de Jóvenes Artistas. Galería de Arte del Consejo Legislativo, Barcelona, estado Anzoátegui.

Franklin Fernández
Artista plástico y poeta

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here