Entrevista con Pablo López Hurtado, director de “La Razón”

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(La “Razón” es un periódico fundado el 15 de enero de 1995 por el periodista y abogado Pablo López Ulacio. Circula los domingos en toda Venezuela. En “la razón” escriben periodistas e intelectuales de todas las tendencias políticas).

En este número inaugural de Síntesis nos propusimos abrir esta sección de entrevista conversando sobre temas que hoy están en la palestra nacional tales como la insuficiencia de insumos para los medios impresos, la disminución de los ejemplares a circular, la baja demanda de periódicos en los puntos de comercialización, y tal como lo afirma el entrevistado en algunos de sus escritos, la falta de democracia en nuestro país. Por ello, Síntesis conversó con Pablo López Hurtado, director de “La Razón”, con el propósito de crear más que una entrevista un diálogo sincero en donde exprese sus puntos de vista y particularmente su visión sobre el manejo del Estado en cuanto a la distribución de los insumos necesario para la operatividad y difusión del periódico que dirige y demás medios impresos.

Síntesis. Quisiera comenzar por una pregunta muy sencilla pero fundamental, ¿cuánto tiempo tienes en el periódico?

Pablo López Hurtado. Estoy dirigiendo el periódico desde hace cuatro años ya.

S. Y antes lo dirigía Pablo López Ulacio.

PLH. Sí, Pablo López Ulacio, mi padre, él fue quien fundó el periódico. Mi papá sigue siendo el director- editor y yo soy el director.

Pablo López Hurtado

S. Bien. Tal como lo habíamos conversado antes de la entrevista, me produce mucha curiosidad el hecho de que en Venezuela en los últimos años los medios de comunicación se han visto “obligados” a mantenerse expectantes ante la noticia, en vista del tumulto político que diariamente vivimos. ¿Usted cree que ese cambio político desde 1998 ha hecho que los medios tengan más demanda de información y que siempre estén a la búsqueda de la información, y por ende, más demanda en lo operativo, es decir, sacar más cantidad de ejemplares, atendiendo además la demanda necesaria?

PLH. Sí, por supuesto, la dinámica en los últimos 18 años ha sido muy frenética, porque Venezuela se convirtió en un centro importantísimo de generación de noticias a nivel continental, porque siempre pasa de todo, muchísimas cosas. Desde la llegada del presidente Chávez al Gobierno, la constituyente, la nueva Constitución, la influencia de Venezuela en los distintos países de la región, eso generó muchísima información. Además, el estilo de Chávez, que era un hombre muy mediático, también llamó la atención de la prensa, de los periodistas. Chávez tenía amplia cobertura en los medios. Cualquiera que haga memoria, o que se dé una vuelta por una hemeroteca, podrá saber que fue así. Por supuesto eso conllevó a que los medios hicieran coberturas que antes no hacían. Por ejemplo, con Chávez, que hacía su programa los domingos, los periódicos tenían que tener un número de periodistas dedicados a eso; había alguien dedicado a escuchar el “Aló, Presidente”. Esto por supuesto que hizo que la dinámica informativa en Venezuela se acelerara, creciera muchísimo. Por supuesto, los medios dedicaron más recursos, más espacios, a cubrir las noticias. Y eso es evidente.

S. Claro. Pudiéramos afirmar que se generó una conmoción comunicacional, a partir del presidente Chávez. ¿Podríamos decir que hubo una conmoción en cuanto a la comunicación en vista de cómo manejaba el presidente Chávez los medios?

PLH: Sí, sí, es un poco lo que, salvando las diferencias, hace Trump ahora con los medios de Estados Unidos. Ellos han estado acostumbrados a un ritmo, a cierto tipo de cosas y cierto tipo de coberturas y ahora Trump todos los días lanza una noticia por Twitter y entonces la gente está pendiente. Va marcando el ritmo de la agenda informativa y los medios siguen en esa ola y entran en ese espiral y, por supuesto, se genera muchísima información. Estos personajes, son personajes que en constante polémica están generando información y obliga a los medios a hacer un esfuerzo mayor en la cobertura.

S. Hoy, ya en plena década y media del siglo XXI, la información se ha visto acelerada a través de las redes digitales, ¿se podría afirmar que hay poco interés por parte de la población en adquirir la noticia a través de medios impresos, es decir, en físico? ¿Ha bajado la demanda de los periódicos por causa del fenómeno llamado “redes sociales”?

PLH. Yo creo que las redes sociales son apenas una de las causas que han llevado al cambio del modelo de negocio de los medios, sobre todo de medios tradicionales como la radio, los periódicos, las revistas. El tiraje de los grandes periódicos a nivel mundial, por ejemplo, ha bajado muchísimo hasta llegar, en algunos casos, a que muchos medios hayan dejado de salir en papel y se vayan directo al digital. Hay otros que están en números rojos y esto porque la tecnología ha marcado la pauta: antes de las redes sociales, ya estaba el internet, ya había otros soportes y existían otras formas de consumir la noticia. Las nuevas generaciones, estos chicos que se llaman los “millenials”, que han nacido en los años ochenta hasta el presente, consumen las noticas de forma diferente que sus padres, que sus abuelos. Es muy difícil que ellos compren periódicos o revistas en físico, en papel, pero sí están informados a través de otras plataformas, a través de web, a través de las redes sociales, mediante otras vías. Ellos han aprendido a consumir información de otra manera y por supuesto que eso ha influido muchísimo en el uso que tradicionalmente se ha hecho de los medios. Eso es evidente: ha disminuido el tiraje de los grandes periódicos, que han tenido que buscar formas alternativas para tratar de financiarse. Es un tema que tiene muchísimos años ya, por lo menos una década. Siempre hay alguien que dice: “bueno, va llegar el fin del papel, ya está próximo, en los próximos cinco años se acabará el papel”. Y yo digo que no, que el papel se va a mantener, lo que va a cambiar es la forma de dar las noticias. Porque, por ejemplo, un diario que hoy cuenta que alguien murió ayer en la mañana, publica una noticia vieja. Eso ya, a través de las redes sociales, internet, la radio, la TV, ha sido consumido. Entonces, ¿qué tiene que hacer ese periódico? Evaluar las formas de cómo contar las cosas, tiene que quizás ir a la profundidad del tema, ya no nada más con contar solo qué sucedió, cuándo, ni cómo, sino ir más hacia el porqué, tratar de indagar un poco más para que eso genere contenido interesante para los usuarios y ellos vuelvan a acudir al papel. Yo creo que es un momento importante, más allá de que algunos tengan una visión apocalíptica. Es un momento interesante para los medios, para el periodismo en general, porque quizás es la oportunidad de volver a las raíces, de volver a hacer lo que siempre debimos hacer: contar historias y contarlas bien, no importa el soporte, no importa si es en papel, si es en digital o si en el futuro aparece otro soporte. Es un reto que nos lleva a tratar de esforzarnos aún más en la forma en la que estamos llevando adelante el periodismo. Hay que entender que hay un modelo que llega a su final y que hay otras oportunidades, otras herramientas, que se pueden adoptar para contar historias.

S. Sí, tal vez hacer un periodismo más profundo que supere el titular. Que no sea el titular el enganche sino la historia que está detrás de él.

PLH. No, la cosa es que es paradójico porque en las redes sociales, van a la superficie, sólo al titular. Muchas veces son titulares engañosos para que el usuario haga clic y cuando llegas a la página esa expectativa no es cumplida. Priva la rapidez, ese afán por decir las cosas primero, en lugar de tomar la pausa que requiere el tema. Debemos tomarnos el tiempo para digerir la información y en vez de contarlo primero, contarlo mejor. Los medios hacen su trabajo cuando cuentan bien las cosas, cuando contextualizan las informaciones. Así le dan a entender al lector qué es lo que está pasando, pero no de una forma superficial sino de una forma que permita hacerse una idea de lo que sucede.

S. Bien. Entonces, tenemos un hecho cierto, las redes, o las llamadas redes digitales o redes sociales, de alguna manera han contribuido con la disminución de la demanda de los periódicos. ¿Considera que esa demanda también es producto de la escasez de insumos, como el papel prensa, tinta, planchas y otros elementos que son parte fundamental para que salga un periódico. Se podría decir que esa demanda ha bajado producto, también, de la escasez?

PLH. En el caso de los medios venezolanos la falta de insumos como el papel, por ejemplo, ha influido directamente, dramáticamente. Los periódicos se ven obligados a ofrecer información en menos cantidad de páginas, sus secciones están limitadas e incluso algunos que eran diarios pasaron a ser semanarios, otros no circulan los fines de semana, otros no tienen ediciones los días feriados para poder ahorrar papel. La falta de insumos ha afectado muchísimo a los medios impresos venezolanos. La falta de materia prima incide directamente en la cantidad de información que puede tener un ciudadano al final del día y, por supuesto, afecta también al negocio de los medios, porque al tener menos páginas, menos tiraje, menos alcance, es mucho más difícil para ellos poder comercializar su productos, poder mantenerse con publicidad que es el principal negocios de los periódicos. Si no hay espacios disponibles para publicar publicidad y además tienes que restar alcance a tu publicación, eso hace que el periódico sea menos atractivo para los anunciantes y redunda en menos derechos para los ciudadanos en general.

S. A propósito de derechos, hace poco se leyó en la página principal del periódico “La Razón” que en Venezuela, debido a la escasez de papel y el hecho de no poder circular por carecer de este insumo tan importante, se está cercenando la libertad de expresión, y por el otro lado, se está viviendo una dictadura, había en esa publicación del día 5 de febrero de 2017, un Editorial que hablaba de la palabra “dictadura”, como haciendo referencia que en Venezuela estamos viviendo bajo un régimen dictatorial. ¿Cuáles son las razones que existen para afirmar este tipo de señalamientos? Y más allá del contexto político, más allá del contexto mediático, nos gustaría saber tu razón, tu razón personal.

PLH. Sí. Yo creo que si no se garantizan las elecciones, si éstas quedan solapadas o se retrasan, si en definitiva no se realizan o no hay ningún tipo de garantía de que los ciudadanos puedan votar de una forma transparente, esos son signos evidentes de un régimen dictatorial… Eso es así. Una de las cosas que uno debería entender es que las dictaduras se van amoldando a sus tiempos. No es lo mismo una dictadura del siglo XXI, del año 2017, que una dictadura hace sesenta años; las dictaduras se van amoldando a las circunstancias. Al final van cambiando mecanismos, se van adaptando algunas cosas. Ya los censores no van a las redacciones y dicen qué se tiene que publicar y qué no, sino que muchas veces lo que hacen es, como en el caso del papel, monopolizar el insumo: yo Estado tengo el monopolio del papel, le doy papel a los medios que quiero y no le doy papel a los incómodos. Y el castigo sirve como una señal para los afectados directamente, pero también para todos los demás: están advertidos de lo que les puede suceder si siguen una línea irreverente o una línea que no sea la que dicta el régimen en cuestión. Entonces, si no tienes la oportunidad de elegir en el momento que corresponde y las elecciones son secuestradas, si no tienes la oportunidad de expresarte, porque la libertad de expresión se ha visto coartada, porque cada vez hay menos espacio para la disidencia, para la libertad de ideas, para el debate plural, esos son rasgos evidentes de un régimen dictatorial. Las dictaduras no tienen por qué comportarse con características del pasado, pero sí buscan los mismos objetivos de siempre: mantenerse en el poder, perpetuarse y callar las críticas.

S. Entiendo. Podemos ver, ahí insisto en la primera pregunta, que la baja de la demanda de los periódicos tiene que ver con: a) La existencia de los medios digitales; b) Falta de insumos y c) Responsabilidad del Gobierno por no proveer los insumos a ciertos medios impresos. ¿Consideras que el Gobierno al no proveer de los insumos necesarios para la circulación del periódico, ejerce una suerte de presión?

PLH. Sí, es una forma de presionar, es una forma de hacer censura indirecta, porque ya no es necesario que venga un censor y te diga qué es lo que no puedes publicar, sino que al no venderte papel evito que te puedas expresar. Hay otros casos de censura indirecta en la región. En Chile, hay una emisora en una isla y cada vez que iba a transmitirse un programa incómodo para algunas autoridades locales, le cortaban la luz eléctrica a la estación de radio. En el caso de Venezuela hay un elemento real que es una crisis de los medios impresos, una crisis del modelo, una crisis que tiene que ver con la aparición de las nuevas tecnologías, con los hábitos de consumo de información de las nuevas generaciones, que ya no van a los quioscos a comprar el periódico, porque prefieren ver las noticias desde su celular. Eso ha golpeado directamente al modelo de negocio tradicional. Todos los periódicos del planeta están pasando por esta situación. En el caso puntual de Venezuela a esa crisis global se le suma la falta de insumos, porque estos son monopolizados por el Estado. Si no tienes papel suficiente, no puedes sacar todos los ejemplares que quisieras, no puedes tener todas las páginas que quisieras tener, no puedes llegar a tanta gente como llegabas antes. Y esta situación de falta de insumos se debe a una decisión del Estado. El Estado fue quien decidió ser un ente monopólico del papel, porque aquí antes existían empresas encargadas de importar. Es muy importante destacar que Venezuela nunca ha producido papel periódico, por lo tanto siempre se ha tenido que importar, bien sea de Chile u otros países que sí producen papel para la prensa. El Estado negó hace más de tres años las divisas para que las importadoras de papel trajeran ese insumo. Y por ser el único ente con el control de la distribución del papel, es el principal responsable garantizarlo a los periódicos, es el que tiene que velar para que llegue a la prensa y tiene que entender que la libertad de expresión es un derecho humano tan importante como cualquiera de los otros derechos humanos básicos. El Estado tiene que entender que es algo de lo que se tiene que ocupar, porque no estamos hablando de cualquier cosa, estamos hablando de la libertad de pensamiento, del derecho al trabajo que tienen los periodistas, obreros, fotógrafos, prensitas dentro de los medios. Por eso el cuadro en Venezuela es particular, porque a la crisis generada por las nuevas tecnologías y al cambio en los hábitos de consumo de las nuevas generaciones se le suma la aplicación de una fórmula de censura indirecta para acallar las críticas.

S. También se dejó ver en las redes que voceros del Gobierno Nacional decían: “si no hay libertad de expresión cómo es posible que existan periódicos que publican que en Venezuela no hay libertad de expresión, que hay una dictadura, por lo que resulta una suerte de contradicción este tipo de afirmación precisamente devenidas de un medio de comunicación.

PLH. Yo no creo que eso sea una contradicción, más bien es un signo de estos tiempos, es una forma, es un argumento que ellos utilizan para lavarse la cara. Lo mismo pueden decir con el tema de las elecciones. Por ejemplo, si nosotros vamos mañana a unas elecciones donde nada más hay partidos oficiales, ¿estamos en democracia? Yo haría esa pregunta. Ellos pueden argumentar que hay elecciones pero ¿entre quiénes?, ¿quiénes son los candidatos que participarán en elecciones como las que pretenden?, ¿elecciones así se dan en una democracia plural? Lo mismo sucede con el tema del papel. Está bien. Nosotros ejercemos nuestra libertad de expresión y lo hacemos a pesar de las presiones porque estamos convencidos de ello, porque es nuestro derecho y los derechos se tienen que ejercer. El costo que estamos pagando nosotros por ejercer ese derecho es enorme, tanto así que nos vemos amenazados con cerrar porque no podemos tener papel para seguir circulando. Yo ejerzo mi derecho a la libertad de expresión, pero pretenden limitarlo, porque podremos seguir circulando hasta que tengamos papel disponible. Cuando se acabe, por decisión del Estado, en ese momento ya no podremos publicar más.

S. Me hubiera gustado ahondar más sobre este asunto, particularmente porque me generó ruido cuando afirmas que si mañana fuéramos a una elección iríamos “donde nada más hay partidos oficiales”. Pero consideramos que este tema lo podríamos conversar en otra entrega de Síntesis. Muchas gracias por habernos concedido su tiempo y dedicación.

María Guevara – Revista Síntesis