Entrevista: Hermánn Escarrá Malavé

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Hermánn Escarrá Malavé es Doctor en Derecho, abogado constitucionalista y actualmente es miembro de la Comisión Presidencial para la Asamblea Nacional Constituyente.

Debido a las diversas opiniones que se han generado a partir de la convocatoria hecha por el Presidente Nicolás Maduro Moros, el pasado 1 de mayo, a un proceso Constituyente, el equipo de Síntesis tuvo la oportunidad de conversar con el Dr. Hermánn Escarrá Malavé, abogado constitucionalista quien ha sido pieza fundamental en los últimos días a propósito de esta convocatoria. En medio de sus ocupaciones, el Dr. Escarrá nos concedió un rato largo para aclarar y ejemplifi car temas puntuales sobre el proceso en marcha de la Constituyente.

Síntesis. La convocatoria del Poder Constituyente se contempla en los artículos 347 y 348 de la Constitución. Creemos que es fundamental aclarar los alcances de estos articulados, en vista del revuelo que se ha generado en ciertos sectores políticos y en lo mediá- tico también, luego de la convocatoria. Dada su experiencia y conocimiento en la materia, nos gustaría que explicara en detalle estos artículos y por qué hemos visto declaraciones en donde se habla de una inconstitucionalidad debido a que “debería” ser el Pueblo soberano quien convoque a una Asamblea Nacional Constituyente.

Hermánn Escarrá Malavé. Vamos a comenzar por aclarar algunos conceptos. Yo sigo en ese aspecto a la doctrina francesa, porque ahí se inicia la idea del Poder Constituyente Originario, con Joseph Emmanuel Sieyès. Por supuesto está la teoría de Rousseau, el Contrato Social básicamente, pero Sieyès en un momento de la revolución explicó en su obra sobre el Estado –que en realidad es un folleto– que es El tercer Estado, entre otras cosas, que hay un poder supremo a la nación, donde ella está representada, que es un poder originario, y que está por encima incluso del orden jurídico vigente, de allí se inicia la Asamblea Constituyente francesa. En Venezuela hemos tenido, desde 1811 a 1999: 27 constituciones, 16 procesos constituyentes, 12 reformas constitucionales, 2 enmiendas, y un proceso de reforma que no concluyó –que presidió el entonces senador vitalicio, Rafael Caldera.

Se inicia un proceso de deslegitimación de las instituciones y aparece lo que la doctrina francesa llama el momento constituyente, que es un momento de cambio, un momento de transformación al que hay apelar para una nueva legitimidad, se apela directamente al pueblo y eso fue lo que ocurrió en 1999. En aquel momento constituyente el liderazgo del Presidente Chávez emerge con las banderas del proceso constituyente y se inicia un proceso que termina con la Constitución de 1999.

La razón de ser de esta explicación es la siguiente; en aquel momento no había ninguna norma, ni orientadora, ni reguladora, ni de ninguna forma, para ir a un proceso constituyente; de hecho se enfrentaron dos tesis, una que decía “hay que reformar la Constitución del 61 e incorporar la Asamblea Constituyente” y otra que decía “No, eso no tiene por qué hacerse, porque si el Poder Constituyente es Originario, no tiene por qué ser reformado por el Poder Constituido”. Entonces se apela a una norma constitucional que existe en el Artículo 50 de la Constitución derogada: “aquellos derechos inherentes a la persona humana no requieren reglamentación ni regulación alguna” –primera idea–, pero la segunda idea viene del Artículo 181 de la Ley de Participación Política de lo que ahora llaman la Cuarta República. Y qué decía esa norma; que el Presidente en Consejo de Ministros podía hacer una consulta sobre hechos trascendentales para la nación. No se refería en realidad a la Asamblea Constituyente, sino a hechos trascendentales, de allí que el Presidente Chávez, en el Decreto N°. 3, se dirige al entonces Consejo Electoral y le pide que de acuerdo a la norma haga una consulta para ver si el pueblo está dispuesto a ir a un proceso constituyente, para transformar el Estado y crear una democracia social y participativa, ésa fue la pregunta. La Corte Suprema de Justicia, anula el Decreto N°. 3 y le dice al Presidente que ése es un decreto plebiscitario, y que por lo tanto tiene que reordenarlo, atendiendo a un conjunto de normas y principios. En paralelo FundaHumano presenta un recurso de interpretación ante la Corte Suprema de Justicia, y uno de los más grandes constitucionalistas que ha tenido Venezuela, el doctor Humberto La Roche, ponente además de constitucionalista, dice exactamente que sí es viable el proceso Constituyente, que ninguna Constitución puede estarlo regulando, ni ninguna norma, y que ese proceso Constituyente debe realizarse con base al principio de Soberanía Popular. Concluido esto, se convoca, el pueblo se pronuncia y dice que sí quiere Constituyente y de ahí en adelante ya es conocida la historia; fuimos elegidos en tres circunscripciones, la nacional, las regionales y la de los pueblos indígenas, y así se integra la Asamblea Nacional Constituyente.

Foto: Carlos Manuel Duque

En esta oportunidad es distinto. Si bien es cierto que no hay ni puede haber una regulación estricta, sí hay unos principios, como los que están en el 347, hay un método de iniciativa en el 348, y hay el concepto de que el Poder Constituido no puede objetar al Poder Constituyente, en el 349 de la Constitución. Al lado están dos normas fundamentales; una que dice que el Poder Electoral es el que rige, supervisa, promueve, activa el referendo constituyente y las elecciones constituyentes. Y hay una norma de carácter general, bellísima la norma, que es el artículo 5 de la Constitución, que dice que la Soberanía reside en el Pueblo, quien la ejerce directamente por los medios previstos en la Constitución, e indirectamente por los órganos del Poder Público. Teniendo ya el plexo de las normas, entonces sí es dado contestar: en primer lugar, me parece que es el orden correcto, porque el 347 de la Constitución lo que establece son los principios generales, y dice que el Poder Constituyente Originario reside en el Pueblo, quien podrá convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transforma el Estado, modifi car el sistema jurídico y redactar una nueva Constitución. La segunda norma frente a esos principios, dice que las iniciativas posibles para que ese procedimiento se active son cuatro –las voy a decir en orden inverso, que es como yo hubiera querido que estuvieran, aunque quizá sea algo de orden personal sin ninguna trascendencia, yo hubiera querido que empezara al revés:

El 15% de los ciudadanos y ciudadanas registrados en el cuerpo electoral, es decir, la iniciativa popular, puede convocar a una Constituyente –claro, como mínimo, 15% es el quorum de validez mínima–. En segundo lugar todos los municipios, las dos terceras partes de ellos, pero tomando la decisión en Cabildos abiertos. La tercera: La Asamblea Nacional puede hacerlo con sus dos terceras partes, pero no dice dos terceras partes de los presentes, dice de los integrantes de la Asamblea Nacional, ahí se ve la delicadeza del Constituyente, digo delicadeza constitucional y democrática. Y, por donde empieza, que es por donde yo creo que ha debido terminar el orden, aunque no afecta para nada el proceso el orden en el que estén, es más una cosa académica, el Presidente en Consejo de Ministros puede tener la iniciativa; y eso fue lo que ocurrió.

Hay quien ha dicho que se debió ir a un referendo consultivo para que el pueblo diga si quiere o no. Respuesta: eso no está en el 347, eso no está en el 348, eso no está en el 349. Pero vayamos a lo que se llama en Derecho Constitucional, la interpretación originalista, es decir, dónde se origina la norma en un debate constituyente. Cuando usted va a las Actas se encuentra el mismo problema, el Constituyente Quijada propuso colocar allí un referendo consultivo, y fue derrotada esa tesis por una amplia mayoría. Cuando fuimos a segunda discusión, otro Constituyente, García Ponce, hace el mismo planteamiento de Quijada, y vuelve a ser derrotada la tesis; lo que quiere decir, en el espíritu del Constituyente, que no sólo es que no está allí el referendo consultivo, es que no quería que estuviera, porque quedó demostrado en los dos debates que se produjeron en esa materia. No podríamos nosotros ahora decir que tenemos capacidad para modifi car el espíritu del Constituyente. No, no la tenemos. ¿Entonces, por qué vamos a un proceso constituyente? Pudiéramos explicarlo académicamente, y decir: estamos en un momento constituyente –escuela francesa: de los grandes pensadores constitucionalistas de Francia, que son los que hacen ese aporte–. Pero más allá de la idea de cambio, de la idea de transformación o de profundización, que depende del lugar donde usted se ubique, hay que tiene que cambiar, y la colectividad nacional empieza a sentirlo y a presionar, y frente a eso nos encontramos con la imposibilidad, lamentable, del diálogo; se han producido innumerables formas de diálogo, privadas, públicas –yo he participado en algunas de ellas, he participado también en la Comisión Presidencial para la Verdad, las Víctimas–. Se invitó al diálogo y allí están las cuatro sillas vacías de la oposición. Claro, debo decir que siempre hay un sector que manifi esta –y cuidado con esa tendencia equivocada de decir “la oposición”, cuando son varias oposiciones–, hay un sector que no está de acuerdo con lo que está ocurriendo, que desde sus diferencias, lógicas en un sistema democrático y propias de la naturaleza humana, están dispuestos a conversar, a dialogar, a plantear, a discutir, a ajustar.

Entonces, al agotarse el diálogo, y producirse hechos de violencia tan graves, que continúan y escuché del Presidente, ayer o antier, que invitaron a la Comisión Presidencial, y oí cuando el Presidente con mucha fuerza dijo que los órganos de seguridad no pueden ir armados, no deben ir armados a las manifestaciones públicas, ni siquiera con lo que llaman el escopetín, entonces eso coloca a los órganos de seguridad en una situación compleja, no frente a la manifestación, porque está el derecho a la manifestación pacífi ca y sin armas, eso está contemplado en la Constitución, en el pacto de Derechos Civiles y Políticos y en todos los pactos de Derechos Humanos, no frente a eso, sino frente a sectores extremadamente radicales, que obviamente su objetivo es crear una desestabilización, una situación de crisis de las instituciones y provocar algún mecanismo de intervención, que los que estudiamos temas de Seguridad y Defensa sabemos que no va a ser una intervención directa sino en la forma de un conglomeradode países. Los EEUU a partir de Afganistán cambiaron su esquema de Seguridad, entonces ya la intervención no es a las que estábamos acostumbrados,ahora la intervención tiene otras características, y está en sus documentos, que uno ha leído y estudiado. Pero, regresando al tema; agotado el diálogo el Presidente tiene dos alternativas Constitucionales, una es declarar el estado de conmoción interna, eso está previsto en la Constitución, en el Artículo 338, pero ¿será ésa la solución? Decretar el estado de conmoción interna, sacar, no la Guardia sino el Ejército, tomar los principales nervios de cada una de las ciudades, declarar el toque de queda, ¿será esa una solución? El Presidente consideró que no, y muchos consideramos, aunque está en la Constitución, que ese sería un camino más bien para profundizar y agravar el conflicto, no todo el mundo está de acuerdo con eso, pero digo, los que opinamos, no nos pareció que ese fuera el camino, y emerge la idea Constituyente. Ya que, nombrados por el Gobierno y nombrados por la oposición, los interlocutores han sido inválidos, no hemos podido llegar a nada, entonces vamos a un sistema donde es el Pueblo, de manera directa –voto universal, directo y secreto–, quien va a escoger a los interlocutores, en un gran diálogo, que es un diálogo constituyente, porque el diálogo para la paz no pasa sólo por decir “vamos a dejar de actuar violentamente”, no, hay una agenda nacional, hay situaciones de orden económico, de orden institucional y político, de orden social, que hay que revisar, y que habrá que cambiar, y que las partes tienen que poner no solamente el mejor espíritu nacional, hay que ponerle humildad, un poquito de humildad. Saber que si tú te sientas en una conversación, no tienes por qué tener la verdad, te puedes aproximar a ella quizás, pero tú tienes que escuchar al otro bien, porque si no puedes creer que tienes la verdad y la verdad no tiene un solo dueño, salvo Dios, ni una sola autoridad. Hay que tener un poquito de humildad, además de grandeza en lo que tiene que ver con los objetivos de la patria. La familia venezolana no tendría ya sufi ciente con los problemas económicos, problemas de salud, de seguridad alimentaria, de orden público interno, y ahora se le agrega una situación, en la que por lo demás hay aspectos novedosos, que uno rechaza, porque no somos así, está todo ese tema escatológico, por ejemplo, ¿cómo Venezuela estará en el mundo?, a mí me duele eso, ni lo animales hacen eso. Perseguir personas como en Perú, que ha ocurrido ya dos veces y las autoridades de ese país no dicen nada al respecto. Yo no tengo cargo, no tengo contrato, no soy asesor de nadie, mi trabajo es ad honorem, pedir una remuneración por estar en una comisión sería poco ético, yo vivo de mi trabajo privado, personal. Entonces se equivocan al creer que cualquiera al opinar coincida o defi enda alguna posición del Gobierno, entonces es funcionario y tiene “contratos de petróleo en Pdvsa”, es decir, todo un mundo de mucha fantasía, y de lo que la teoría política llama procesos imaginarios.

S. ¿Cuáles son los pasos de aquí en adelante en este proceso Constituyente?

H.E.M. El Presidente produce un acto de Gobierno, que llamamos Decreto, de conformidad a la norma que hemos referido (Artículo 348 de la Constitución). En ese Decreto se colocan tres aspectos que quisiera aclarar. Uno, el más simple de todos, es el nombramiento de una Comisión encargada de recoger opiniones de todos lossectores de la vida de la nación, ya casi estamos terminando, y la verdad es que todos han asistido, menos la CEV y la mayoría de la MUD –porque sí asistieron dos partidos, y diecisiete partidos que no están en la MUD aunque son de oposición–. Esa reunión fue muy interesante, con espíritu muy crítico, muy fuerte en algún momento, con palabras agresivas en otros, pero eso forma parte de un proceso democrático de consulta y así hay que entenderlo. En segundo lugar, la Comisión ya presentará su informe, complementará o modifi cará, la propuesta de las Bases Comiciales del Presidente, y quien fi nalmente aprueba esa propuesta es el Poder Electoral, que tiene la competencia constitucional para aprobar eso o no, e incluso decir cuándo serían las elecciones constituyentes. Luego viene un proceso para el que yo espero que el Poder Electoral haga un trabajo de aclaratoria: entre las ocho o nueve líneas contenidas en el Decreto, el Presidente dice que esa Asamblea Nacional Constituyente podría integrarse con una circunscripciones electorales, en un 50% y el otro 50% por sectores; ahí están las Comunas, los pensionados, las empresas, los trabajadores, y otros sectores.

S. ¿Cuál cree usted es la pieza fundamental en este proceso?

H.E.M. El Presidente no puede designar a nadie, sólo esta Comisión que no es Constituyente, sus integrantes no somos Constituyentes. Él no puede hacer eso, eso sí sería partir por la mitad la Constitución. No existe en Venezuela ese sistema, es más, llegó a plantearse en la Constituyente de 1999 y fue rechazado. Entonces, tenemos que ir siempre al voto universal, directo y secreto. En las circunscripciones territoriales, que siempre coinciden con la circunscripción de los estados, por la base de población que determinaría cuántos Constituyentes van por cada estado, nunca es igual el Zulia o Miranda, que por ejemplo Amazonas. Ahora, en la parte de los sectores el cuidado que hay que tener es en la data. Es decir, de dónde se sacará la data, cómo se revisa. Hasta donde yo sé, empresarios, pensionados y trabajadores no tendrían problema porque el Seguro Social proporciona una data correcta, y ahí no hay nada que objetar. Pienso que el problema puede plantearse –yo esa parte no la domino muy bien– es en las Comunas; ¿cuál es esa data?, ¿dónde está?, eso habría que determinarlo muy bien, me parece que el Poder Electoral será cuidadoso en ese tema, y tendrá que invitar a gente que no sea del Gobierno –es lo que yo haría si estuviera allí–, gente que coopere en claridad y limpieza de eso, porque de ello depende la legitimidad de la Asamblea Constituyente, de su diafanidad. En la circunscripción geográfica es más fácil, ahí está el registro electoral, que tendrá un plazo, y de ahí en adelante se iniciará la campaña.

S. Una de las confusiones que está más vigente hace pensar que en el caso de los trabajadores, por ejemplo, entre los sectores, estos eligen a sus representantes o voceros y luego ¿son legitimados con el voto de toda la población o esa elección primaria y sectorial los hace válidos?

H.E.M. Vamos a lo que ocurrió en el 99. Ese año había una jurisdicción nacional, una jurisdicción geográfi ca que coincidió con los estados y había una jurisdicción de los pueblos indígenas que tenía dos votos, uno para escoger los 3 Constituyentes indígenas y otro para escoger a los Constituyentes por el territorio o estado donde estaban asentados y registrados. Para acudir a la jurisdicción nacional se tenían que ejercer diez votos, eso es así en todo sistema plurinominal –que es el sistema alemán–. El principio democrático dice que puede haber tantos votos como cargos a elegir ocurran, lo que no puede haber, y eso sí es grave en una democracia, es la acumulación de votos de una persona para un mismo cargo.

Para quienes tienen la inquietud, no jurídica o constitucional, sino más bien política, de por qué no vamos a una consulta, aunque no esté en la Constitución, podemos decir que esa consulta efectivamente se hará cuando vayamos a la elección. Porque el pueblo tiene tres opciones: 1. Abstenerse mayoritariamente de votar –porque desde 1999 en Venezuela el voto no es obligatorio, es un derecho– por lo que no se podría integrar una Asamblea Nacional Constituyente; 2. Votar y darle la mayoría a la oposición; y 3. votar y darle la mayoría a las fuerzas bolivarianas y chavistas. Esas son las tres opciones de decisión del pueblo de Venezuela en esta convocatoria nacional sobre la base del voto universal directo y secreto. No es consulta, sino voto Constituyente, el más importante de los previstos en la Constitución. No se está eligiendo a un alcalde, un gobernador, un presidente o unos parlamentarios, sino a una Asamblea que por ser de poderes originarios puede tomar muchas decisiones; por ejemplo –yo fui corredactor del Estatuto de Funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente del 99–, el artículo 1 en su parágrafo único dice “podrá hacer cesar a los titulares de todos los poderes”, no lo hizo, buscó más bien la coexistencia.

S. ¿Y ese sería un temor que la oposición siente?

H.E.M. Yo no lo veo como temor, sino como preocupación, sin avalar la hipótesis, pero veámoslo al revés; en diciembre de 2015 el pueblo dio a la oposición una mayoría en la Asamblea Nacional, si eso es una tendencia se va a expresar otra vez. Yo lo que veo es un error de sectores de la oposición. Yo leí y vi en televisión cuando el Presidente dijo “vamos a las elecciones de alcaldes y gobernadores”, la oposición contestó “no, el Presidente tiene que irse”, esa fue la contestación. Entonces ahora se dice, “vamos al proceso Constituyente”, y esos sectores responden “no, yo no quiero nada con ese proceso”.

S. ¿Qué cree usted va a ocurrir al respecto en los próximos días?

H.E.M. Que los diecisiete partidos de oposición que asistieron, que son pequeños, irán seguramente a la elección y sacarán algunos Constituyentes, y los partidos mayoritarios de la MUD no van a estar en el proceso. Lo cual es un “autosuicidio”, como el que ya ocurrió en 1999 –aunque en una situación distinta–; en esa oportunidad se negaron a la Constituyente, y solamente hubo ocho, o algo así, Constituyentes de oposición. Como también ocurrió cuando la oposición decidió –Ramos Allup fue el que movió eso más, y Antonio Ledezma– no ir a la elección parlamentaria de 2005. Es decir, yo creo que la oposición ahora debería estar más bien revisando la data, solicitando poder hacerlo.

S. Entonces ese sector de la oposición que se está excluyendo, ¿estaría desaprovechando una oportunidad histórica?

H.E.M. Hay que hacer un esfuerzo para que se incorporen, porque pueden tener posibilidades de ganar. Porque si analizamos, esto ocurrió con laAN, que aunque han cometido muchos errores, fue tan gran grande la mayoría que obtuvieron, que por más errores que supongan una disminución del apoyo obtenido, no se va a alterar, creo yo, sociológica y psicológicamente hablando, la tendencia. Hay una tendencia de protesta al Gobierno, justificada o no, discernida o no, errónea o no, pero la hay, y cuando esas tendencias se manifi estan hay que prestarles atención. Laureano Vallenilla Lanz, ministro del Interior para la época, convence a Pérez Jiménez de que fuera a un plebiscito, a una consulta, y la perdió. Yo pediría a la oposición que se vea en el espejo de 1999; atacaron la Constituyente, el pueblo votó mayoritariamente por la opción más clara y defi nitiva y tuvimos una Asamblea Constituyente con ciertos desequilibrios –aunque no es la única, la del 46 también fue así, AD gana más del 95% y también hubo pocos Constituyentes de oposición–. Ahora la idea es que vaya toda la nación, todos los sectores, todos los estados. Lo que el Presidente presentó son las líneas que inician el proceso. Eso no signifi ca que la asamblea debata esos temas. El Presidente planteó como primer objetivo la paz; en segundo lugar trabajar hacia una economía social no petrolera; planteó además el tema de los nuevos actores sociales, que no están en la Constitución vigente, donde llegamos hasta las Asambleas de Ciudadanas y Ciudadanos (Artículos 70, 71 y 72), pero se requiere que nuevos actores sean reconocidos, las Comunas por ejemplo –yo de verdad no entiendo el carácter peyorativo que se le ha querido dar; Colombia y Chile tienen un sistema de comunas, en Italia existe, en Francia, solamente en París existían hasta hace poco más de mil comunas, en la Lagunita se organizaron en Comuna y en Consejos Comunales.

S. Así como ese sector de la oposición se opone, se autoexcluye, y le pide a sus electores que se excluyan de ese proceso, hay un sector del movimiento popular, que desde hace años viene luchando para el que el Poder Popular sea más efectivo, más real. ¿Un proceso constituyente permitiría profundizar en ese tema modificando la división geopolítica del país, avanzando hacia el Estado comunal para que el Presupuesto nacional se distribuya mejor, radicalizando la Federación y la descentralización que se expresa en la Constitución desde el preámbulo, tal como lo plantean dichos sectores?

H.E.M. En primer lugar, esos sectores tendrían que ganar la Asamblea, convencer aunque no la ganen, y que una mayoría en la Asamblea lo decida. Pero sí puede hacerlo, sí puede modificar geopolíticamente la estructura multinivel del Estado, porque tiene poderes originarios, pero eso va a depender de cómo se conforme la Asamblea Nacional Constituyente y de la capacidad de convencimiento de quienes esto planteen. Es algo interesante, que debe estudiarse y evaluarse, pero yo veo positivo que en el orden presupuestario, que es la gestión política y social, pueda hacerse una distribución más adecuada y más directa.

S. Ahora, a la inversa, si la oposición participara y ganara la Asamblea, podría transformar el Estado actual en un Estado neoliberal?

H.E.M. Si la oposición ganara la Asamblea, podría hacerlo y lo haría. Pero nosotros creemos que vamos a ganar la Asamblea y vamos a profundizar el Estado Social que establece el Artículo 2 de la Constitución. Ésa es la apuesta.

S. Pero usted ha planteado que en razón de los derechos, de su progresión, estos no pueden retroceder…

H.E.M. Hay dos conceptos que si hay que tener en cuenta: 1. las llamadas clausulas pétreas, por ejemplo: cuando el Artículo 6 dice “Venezuela es, y será siempre una democracia”, no puede alterarse eso. Lo otro que no puede alterarse son las conquistas ya logradas en materia de derechos, por el principio de progresividad de los derechos humanos. Pero eso no signifi ca que en el debate de la Asamblea Constituyente, una mayoría de derecha no pretenda imponer, efectivamente un Estado neoliberal salvaje, en los términos de Argentina con Macri en este momento, o de Chile, por ejemplo. Nosotros tenemos que hacer un esfuerzo de ganar el proceso Constituyente, y ya hay una ola expansiva de este proceso al que sólo puede detenerlo un hecho de violencia suprema que cambie el entorno en el que estamos.

S. ¿Pareciera que el sentido más genuino y determinante de la convocatoria es garantizar la paz en un diálogo nacional?

H.E.M. La paz supone, no solamente la ausencia de confl ictos, la paz supone los derechos sociales y económico, un comportamiento tolerante, el reconocernos mujeres y hombres en igualdadde derechos y que recíprocamente tenemos una dignidad, y que debemos respetarnos; eso es una tolerancia cí- vica, que es una de las grandes virtudes de la democracia. Nosotros tenemos que ir hacia allá, hacia estadios superiores de cultura, de civilización, de ejercicio de la libertad, de coexistencia, en lo que lamentablemente ha sido muy accidentada nuestra historia.

S. Pero la paz, en este momento de confl icto, se ve como “seguridad”.

H.E.M. Ciertamente, se piensa en una de las dimensiones de la paz, que es la seguridad, pero son varias, no es la única, por eso es que el escenario más propicio es un proceso Constituyente, donde se revise todo el esquema constitucional.

S. ¿Qué recomendaciones le haría usted al Constituyente una vez que se instale?

H.E.M. Creo que debe trabajar, por ejemplo, en profundizar los derechos sociales, en la confi guración de una economía social y no liberal, debe procurar fortalecer la identidad nacional hoy menguada y debilitada, debe procurar –ahí fallamos mucho– mecanismos de defensa de la Constitución, que no los tiene, es una Constitución totalmente indefensa, nosotros fuimos muy poéticos en la manera de trabajar. Nunca imaginamos que íbamos a tener un Carmona, un golpe de Estado, rupturainconstitucional como producto de la actuación de los poderes fácticos, que ni siquiera se mencionan. El Artí- culo 348 dice “El Poder Constituidono puede objetar ni obstaculizar al Constituyente”, pero generalmente no es el Poder Constituido sino los poderes fácticos –las oligarquías, laplutocracia, la partidocracia, infl uencias externas e internas que no están referidas en la Constitución–, los que verdaderamente pueden obstaculizar un proceso Constituyente. Otra falla que tuvimos fue en lo que se refi ere al Poder Judicial, nosotros creímos que la emergencia judicial y la necesidad de mejores normas, etc. Pero hay algo ahí que trajo como consecuencia que no funcionara un mejor Poder Judicial, para el ejercicio de la Justicia en Venezuela; hemos tenido mucha impunidad, hemos tenido una justicia todavía no cercana al pueblo, con una estructura que yo diría tiene que modifi carse, y hemos tenido errores de organización, la Sala Constitucional debe ser un Tribunal Constitucional aparte y no en el marco del TSJ, entre otras cosas. En lo personal, yo lucharía mucho por la severidad contra la corrupción que desde todos los sectores de la sociedad va debilitando en sus fauces a la democracia. El Libertador colocó en una carta a Santander, una frase que yo repetiría ahorita: primero existamos y después vamos a discutir el modo de existir. Tenemos que resolver problemas ingentes, graves, delicados, y allá deberían orientarse las cosas en paralelo al proceso Constituyente, porque si no le va a tocar al Poder Constituyente tener que ejercer funciones en esa materia.

S. ¿Qué tiempo se estimaría para este proceso?

H.E.M. Las Constituyentes de Bolivia y Ecuador promediaron un año, la nuestra duró seis meses, algunas han sido menos, otras más, dos años. Yo creo que se debe ser muy racional en esto, no se debe extremar dos años, ni se debe extremar seis meses, pues ya tuvimos la experiencia. Pero eso lo decide es la Asamblea Constituyente.

S. ¿Qué inconvenientes podría tener el Constituyente con un sector pugnando por un modelo de país que ellos no entraron a discutir?

H.E.M. Ahí lo que va ocurrir es que quedarán marginados, ya esto es un proceso histórico, ya esto es la historia, y yo creo que no se están dando cuenta de eso. Les puede pasar como a aquél rey francés que anotaba en su diario “el reino está tranquilo, todo está bien”, y en ese momento estaban tomando La Bastilla y se iniciaba la Revolución Francesa. Están como fuera de lo que está pasando. Yo fuera del lado de ellos, hablaría y dijera: “esa comisión que usted nombró debe incluir gente de la oposición”, yo le diría al Presidente, vamos a revisar la data, está bien que estén todos los sectores, pero la base de eso debe ser honesta, genuina, pero la soberbia, es algo increíble, pudiera estar haciéndoles perder una gran oportunidad histórica. Vi mucha ansia de los partidos pequeños de moverlos a ellos, y vieron su oportunidad, no lo dijeron, pero uno se da cuenta, es más, le reclamaron al Gobierno que sólo hasta ahora fueron tomados en cuenta, lo reclamaron duro, y yo sí creo que eso es un error, en democracia un gobernante tiene que tratar a todos los sectores políticos.

por María Guevara y Nelsón Chávez

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