Editorial #3

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Carta Democrática Interamericana, TSJ, Fiscalía General de la República, Consejo de Defensa de la Nación, son temas del acontecer nacional que nos han mantenido expectantes en los último días. Sobre estos temas está dedicado este número de Síntesis. Pero más allá de las opiniones, parece imprescindible dejar a un lado nuestras posiciones enquistadas en un mar de pasiones y sin sentidos. Lo que está ocurriendo hoy a cada instante en Venezuela es de cuidado y pinzas. La realidad muchas veces nos pasa por un lado y no somos capaces de verla. Lo que realmente ocurre en los escenarios políticos jamás sale a la palestra pública y si sale, está eclipsado por la mediática nacional e internacional a través de las distintas plataformas comunicacionales. Ya es bastante que en el mundo entero se libran batallas por innumerables motivos, sin embrago hay uno que es común en todas las guerras: la desigualdad social en la que ha vivido la historia de la humanidad. En pleno siglo XXI, cuando la ciencia ha avanzado en niveles inimaginables, la tecnología ha superado la practicidad y operatividad del hombre, cuando la vida transcurre en un suspiro dadas las condiciones y celeridad con que se mueve el planeta, necesario es que centremos nuestra lógica, nuestra razón y lo más auténtico que tenemos, como es el sentimiento genuino, en lo que realmente como país estamos atravesando. Dejar el orgullo a un lado, las aspiraciones por el otro, y ser conscientes de lo que en la antigüedad dijera un poeta griego: “el mundo está lleno de cosas maravillosas, pero nada es más maravilloso que el ser humano” en nada nos desmejora, sino por el contrario nos acerca más a nosotros mismos y abre la posibilidad del entendimiento y de sentirnos como parte de un todo. Es imperativo que nos sentemos y hagamos uso de lo único que nos diferencia de los animales la palabra.